Ian Golberg el hacker, cypherpunk y académico detrás de OTR --Off-the-record, un protocolo de cifrado de conversaciones para mensajería intantánea--, pasó 18 meses junto a otros tres colegas de las universidades de Michigan y Waterloo con el objetivo de diseñar Telex, una plataforma matemática-tecnológica para evadir la censura en la red, y la mejor idea que he conocido al respecto.

Telex se compone de dos partes.

  • Una aplicación cliente para el usuario, que puede ser una app móvil, de escritorio, o mejor aún el complemento de un navegador;

  • una estación Telex del lado del proveedor de servicios de Internet (ISP) que puede ser hardware especializado para obtener un desempeño óptimo, o por lo menos un equipo adaptado para lo que veremos más adelante. Se asume como principio de diseño que los ISP acceden --ya sea por convenio o por convicción política-- a la colocación de las estaciones Telex en su infraestructura, que es fundamental.

El funcionamiento de Telex es como sigue (ver imagen más abajo):

  1. El usuario descarga la aplicación cliente en su equipo. La puede conseguir en alguna red P2P oscura, una darknet, de la mano de un amigo o como sea, lo importante es lograr instalarla. Presumiblemente será más sencillo hacer esto que sortear firewalls y censuras.

  2. El usuario solicita acceso a una página web permitida por su gobierno --o empresa, puede darse el caso--, aunque en realidad lo que intenta hacer es acceder a una prohibida. El acceso tiene que ser por HTTPS para asegurar el paso cifrado de datos. Así lo que el organismo censor observa como una conexión común y corriente es en lo oculto una inteligente artimaña para sortear sus murallas. Es razonable pensar que el censor permite HTTPS en ciertos sitios pues no hacerlo implicaría negar casi todo proceso de autenticación.

  3. El cliente Telex coloca una marca criptográfica en cada uno de los paquetes dirigidos al sitio web no censurado. En esas marcas está la magia porque viajan invisibles gracias a una técnica criptográfica llamada esteganografía, que permite esconder secretos dentro de algo en apariencia inocente: una imagen, un texto, y para el caso de Telex, paquetes de red.

  4. En su viaje por la red, los paquete pasaran eventualmente por un ISP anti censura que detecte las marcas y las envíe a la estación Telex para que las descifre. Cuando esto suceda, los paquete son reexpedidos hacia el sitio censurado, que puede ser un proxy o un punto de acceso a la red Tor. Y asimismo de vuelta hacia el usuario.

Lo común es que sean proxies los utilizados para evadir la censura. El problema de este método es que los censores pueden ubicarlos con facilidad para agregarlos a su lista negra. Telex resuelve el problema usando criptografía para su propósito histórico: ocultar para engañar. El resultado final es lo que podría ser una especie de Proxy sin dirección IP. Una idea genial.

Telex es apenas una idea de la que los investigadores ya implementaron una prueba de concepto. Ellos esperan la colaboración de algún ISP para llegar a una implementación real. Debido a la importancia del tema no deberá extrañarnos tener buenos avances en esto durante los siguientes meses por parte de los hackers. Además, Telex es complemento ideal de herramientas para conservar el anonimato como Tor.

Con Telex, la libertad de expresión y de acceso a la red tiene un nuevo aliado. Y es que la criptografía es un arma de lucha y libertad, o como dice el Manifiesto Cypherpunk:

La criptografía va a extenderse en todo el mundo, y con ella los sistemas de transacciones anónimas que la hacen posible.