Samsung no quiere que el mundo sepa cómo le va con en sus ventas. De acuerdo con su nueva política, la competencia es tan férrea que la simple mención de estos datos podría afectar al negocio. Por supuesto, éste es un argumento bastante endeble, pues es ampliamente conocido que la cotización en la bolsa de toda empresa cambia con cualquier anuncio. De hecho, la especulación es una herramienta muy útil para agitar las aguas como en su momento hizo Baidu con su supuesto pacto con Facebook.

Al parecer, la decisión de ocultar las cifras tendría que ver con el litigio que actualmente sostiene con Apple. Ambas empresas se encuentran enfrascadas en líos por infracciones de patentes. Como sabemos, Apple ha emprendido una campaña dura contra compañías como Samsung, HTC y Motorola, a quienes acusa de utilizar tecnología registrada. Sin embargo, el trasfondo de este conflicto legal va hacia un intento de Apple por frenar el crecimiento de Android en ciertos mercados, atacando directamente a los fabricantes de móviles y tablets.

Entonces, ¿cómo se relacionan ambos casos? Paradójicamente, el punto es que las cifras positivas de Samsung le servirían a Apple como argumento en su demanda. Los abogados podrían argumentar que los dispositivos --cuya tecnología habría sido plagiada-- están afectando directamente su cuota de mercado. De este modo, a Samsung no le conviene anunciar sus números, dejándonos en la incertidumbre sobre si son positivos o negativos.

Otra de las hipótesis para explicar esta negativa apunta hacia la alta tasa de devoluciones de dispositivos con Android, la cual se rumora asciende a cerca de 30-40 por ciento. La complejidad del sistema operativo desalentaría a los clientes, quienes cambiarían de móvil por uno más amigable. ¿Los números de Samsung corroboran este fenómeno? En caso afirmativo, la empresa habría tomado una decisión inteligente al dejarlo como una mera especulación.

Aunque la decisión es arriesgada --pues provoca mayor especulación entre los accionistas (y por supuesto, entre los consumidores)-- es comprensible en el contexto de que cualquier movimiento podría repercutir en su conflicto con Apple. Así que, por lo pronto, nos quedaremos sin saber cómo le va a Samsung en el mercado, porque ellos bien saben que en boca cerrada no entran moscas (ni demandas).