El crimen se ha desatado en Ciudad Gótica. La pandilla de los Mutantes es dueña de la urbe, donde es imposible caminar, hablar o respirar sin arriesgar la vida. Un avejentado James Gordon, a semanas de abandonar su cargo, intenta mantener a raya a los delincuentes. La ciudad vive su momento más oscuro, más bajo. Han pasado muchos años desde que Batman, su vigilante nocturno, ha dejado el manto. Tanto tiempo que las generaciones nuevas juran que se trató de una leyenda, de un mero mito urbano.

The Dark Knight Returns, escrita en 1986 por Frank Miller, es una novela gráfica total. Existe un antes y un después de su publicación. A través de sus páginas, el autor nos narra la vida de Batman después de abandonar el trabajo: cómo el mundo ha colapsado aún más, se ha deteriorado al grado del absurdo. Es un producto de su época, de esa coyuntura tan especial de la Guerra Fría que también nos obsequió otra gran novela gráfica similar: Watchmen de Alan Moore.

La obra de Miller se atrevió a reflejar un mundo en el que los medios dominan la percepción pública a grados insondables --quizá, vaticinando un poco nuestros días--; repleto de políticos corruptos y retorcidos (escalofriante el parecido físico del presidente con Obama); una juventud decadente, inconforme y criminal; y una sociedad cuyo debate se ha reducido a encender el televisor. Su retrato refleja una crítica social tan poderosa que aún hoy cala en la mente del lector.

En The Dark Knight Returns, Batman es el único que se ha negado a olvidar sus ideales. En un mundo que ha dado la espalda a los superhéroes, él también cayó en el anonimato hasta que el hartazgo pudo más. El vigilante emprende una guerra contra todo, tornándose casi anárquico, irrefrenable; pero a la vez, limitado por la edad y los achaques. Es un Batman brutal e implacable, casi llegando al límite de la versión de Morrison en Batman R.I.P..

En los personajes, ha hecho un trabajo fantástico con Harvey Dent (Two-Face), quien es liberado por haber sido "curado" tras una intervención estética. El criminal reincide, pero es perdonado tras atribuírsele la "crisis nerviosa" a la reaparición de Batman. Entonces el psicólogo de Dent decide sacar a The Joker del asilo. Miller consigue entregarnos al villano máximo, cuyo momento cumbre debe ser, sin temor a equivocarme, uno de los momentos más memorables de la historia del cómic americano.

Pero la aparición de Superman es, desde mi perspectiva, la que marca el éxtasis del relato. El Hombre de Acero ha pasado a ser otro rumor, un agente de gobierno que actúa contra los soviéticos bajo la cortina de la prensa. Es él quien confronta a Batman. Y déjenme decirles que el Caballero Oscuro le da una paliza, física y moral, que se disfruta a cada viñeta.

Miller logra retratar toda la psicosis social de una época en una historia trepidante, pero sobre todo, de una profundidad asombrosa. Es un clásico que acepta tres, cuatro, cinco relecturas. The Dark Knight Returns es la novela gráfica que logró encumbrar a Batman como una leyenda viviente, el que delineó al personaje para entregas posteriores, tanto en el cómic como en otros productos derivados. Es en esta línea donde comprendemos que, más que un héroe, Batman es ese mal necesario que el mundo loco necesita.