Mañana, 12 de julio, dos días después de cumplir 40 años, comenzará la audiencia judicial contra el fundador de WikiLeaks. Un proceso plagado de incongruencias que bajo el supuesto de agresión sexual podría acabar con Assange extraditado a Suecia, un mal menor si tenemos en cuenta la caza de brujas que existe tras esta operación. Si Assange acaba extraditado, estaría a un paso de llegar a Estados Unidos, el país que clama venganza tachando al hombre de "terrorista de alta tecnología" y combatiente enemigo. Assange podría convertirse así en una suerte de Bradley Manning.

Julian Assange lleva seis meses en el Reino Unido. Bajo arresto domiciliario y con brazalete electrónico, su día a día ha sido retratado por las televisiones desde entonces. Confinado en un casa y vigilado diariamente, su vida pasa por la espera de un juicio en el que no existe acusación formal.

Su detención tuvo lugar en diciembre del 2010, cuando dos mujeres suecas lo acusaron de agresión sexual, acusación que Assange ha negado desde entonces. Se da la circunstancia de que su detención (voluntaria) ocurrió en el mismo momento en el que WikiLeas anunció la inminente filtración de una serie de cables que vendrían a "enjuiciar" las prácticas de todo el sistema financiero del país. Un nombre sobresalía por encima de los demás, Bank of América.

Este dato es tremendamente importante en toda la trama, ya que desde ese momento y tras su detención, las voces más importantes de la ultraderecha norteamericana han lanzado toda clase de proclamas contra Assange, pidiendo y casi exigiendo la extradición considerando al hombre como un terrorista y una seria amenaza para la nación. A partir de ahí, y auspiciados por el gobierno, el sistema bancario de los Estados Unidos bloqueó las cuentas de WikiLeaks y cualquier atisbo de ayuda exterior a través de sus cuentas. Con Visa y Mastecard a la cabeza, comenzaba del verdadero juicio contra WikiLeaks y su fundador (actualmente WikiLeaks ha demandado a ambas).

Lo que pide Suecia es su extradición formal al país además del cuestionario que se encuentra en poder del Reino Unido, única forma de poder ser acusado formalmente. Assange ha comunicado que de fallar la apelación de esta semana, recurriría hasta la Corte Suprema si es necesario, pero como decía al principio, detrás de esta batalla legal se encuentra una lucha aún más inquietante, la más que posible extradición a los Estados Unidos donde sería condenado por actos de guerra y espionaje contra la nación.

Posible extradición a Estados Unidos

Formalmente y mientras Assange se encuentre en el Reino Unido no podrá ser enjuiciado ni extraditado a los Estados Unidos según las leyes del país (mismas para toda la Unión Europea). No así en Suecia, donde el país tiene acuerdos de extradición que permitirían su llegada a Estados Unidos.

Según la Unión Europea, no se podría extraditar a una persona a un tercer país sin el consentimiento del país que extradita originariamente, lo que ocurre es que en el caso de Suecia, existe una especie de jerarquía legal, un extradición de facto que llega por un tratado bilateral con los Estados Unidos. Bajo esa premisa, Assange podría ser extraditado sin el consentimiento del Reino Unido y/o pruebas mínimas. Este tratado viene a ser un régimen parecido a un préstamo por el cual se permite la extradición automática entre ambos países.

Es precisamente por esta razón por la que la audiencia que comienza mañana es de suma importancia para el fundador de WikiLeaks. Por un lado tenemos a Assange, quién hasta ahora no ha sido acusado de delito alguno. Por otro tenemos a Estados Unidos y el acuerdo bilateral con Suecia, quién entregaría al hombre sin tener que pasar por pruebas que lo incriminen para su extradición, sin procesos formales.

Situándonos en el peor de los casos y suponiendo que Assange llegue a Suecia y más tarde a Estados Unidos, existen razones de peso para pensar que lo que le espera es el encarcelamiento de por vida. Si Bradley Manning, el soldado norteamericano acusado de filtrar los cables a la organización, ha sido sometido a todo tipo de tratos degradantes e inhumanos, podemos hacernos una idea de lo que le ocurriría a Assange en suelo norteamericano.

Además de las voces más extremas de la derecha norteamericana, encabezadas por el Tea Party en la figura de Palin o las misma palabras del vicepresidente Joe Biden, Barack Obama ha recrudecido sus palabras hacia Manning y su situación o la propia WikiLeaks. Pensemos que Manning es ciudadano norteamericano, por lo que aún con todo, existen una serie de derechos constitucionales con el soldado, no así con Assange, extranjero sobre el que se denegarían los derechos básicos según la doctrina desarrollada en los últimos años sobre los prisioneros políticos extranjeros.

A todo esto hay que sumarle la llegada de las elecciones presidenciales en 2012… qué mejor momento para impactar sobre la sociedad y demostrar la importancia de la seguridad nacional que mostrar la "cabeza" de WikiLeaks. Hablamos de pena de muerte muy probablemente, y aunque suene muy lejano y todo comience mañana con una audiencia sin acusación formal sobre una supuesta agresión sexual, ese martes podría ser el principio de uno de los procesos judiciales más sesgados que se recuerden. Un proceso judicial que podría dar con la cabeza visible de WikiLeaks en la cárcel de por vida... como mal menor.

Imagen: Hacksperger

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