Los deportistas suelen tener muchos seguidores en Twitter. Después de todo, a los fanáticos les parece interesante estar al tanto de la vida de sus ídolos, hacerles llegar sus comentarios (halagos o insultos, dependiendo su desempeño en la última contienda), o simplemente enterarse un poco cómo es el mundo del atleta profesional. Gracias a mi trabajo como comentarista deportivo me ha tocado conocer a varios futbolistas, por lo que me consta que ellos también se divierten bastante interactuando con los aficionados o contando sus experiencias al mundo.

Sin embargo, los deportistas no siempre pueden publicar todo lo que viven. Imagine a un jugador que adelante el planteamiento táctico antes de un partido importante o un atleta que se enfrasque en alguna pelea verbal con un seguidor. Como figuras públicas, tienen que cuidar muchísimo su imagen, así como la de la entidad que representan. Tienen que ser discretos y asegurarse que esos 140 caracteres no desaten el escándalo.

Por esta razón, muchos equipos de diferentes deportes decidieron inicialmente desalentar el uso de Twitter para evitar estos sinsabores. Por ejemplo, varios clubes de la liga profesional de fútbol americano de Estados Unidos (NFL) prohibieron el uso de esta herramienta en 2009, por temor a que se filtrara información importante. También para los Juegos Olímpicos de Invierno de 2010 se tomaron precauciones, imponiendo restricciones a los atletas participantes, sobre todo para evitar que tomaran fotos de las contiendas y perjudicaran a las agencias de noticias.

No obstante, poco a poco este recelo se ha ido perdiendo. De cara a los Juegos Olímpicos de Londres 2012, el Comite Olímpico Internacional ha decidido avalar el uso de Twitter y otras herramientas de comunicación en Internet. De hecho, el COI exhorta a que los atletas comenten a través de estas vías sus experiencias, siempre y cuando no se haga con fines comerciales.

Por supuesto, también han impuesto algunas reglas. Han pedido que los deportistas que empleen Twitter se abstengan de usar groserías o insultos. Así mismo, el COI solicita que las vivencias se redacten en formato de diario y en primera persona; pidiéndoles que no reporten las incidencias de la justa como si se trataran de periodistas. Este punto me parece una lástima, pues creo que un deportista podría dar una perspectiva diferente y fresca acerca de estos eventos.

Sobre las imágenes, el Comité Olímpico permitirá que los atletas suban fotografías a las redes sociales, pero no les dejará venderlas o distribuirlas de otro modo. Eso sí, nada de transmisiones de audio o vídeo en directo (uff, una Twitcam habría estado fenomenal), so pena de ser descalificados de la competencia.

Aunque aún hay varias restricciones, por lo menos el avance es notorio. Mientras que en Beijing no se permitió que los atletas participaran en redes sociales, por lo menos ahora se les da un margen más amplio para expresarse a través de estas plataformas. Al final, el beneficiado será el espectáculo, pues nos permitirá acceder a aspectos de la justa que trascienden la mirada del aficionado común (e incluso, de los medios de comunicación convencionales). Así que, Londres, te esperamos con el timeline abierto.

Suscríbete gratis a Hipertextual

Estamos más ocupados que nunca y hay demasiada información, lo sabemos. Déjanos ayudarte. Enviaremos todas las mañanas un correo electrócnio con las historias y artículos que realmente importan de la tecnología, ciencia y cultura digital.