El día de ayer publique un post acerca mi postura del nuevo servicio Itunes Match de Apple, el cual en pocas palabras, me parece el inicio de la monetización de lo que la industria llama piratería. Sí existe la piratería legislativa y la piratería social ¿por qué no piratería corporativa.? Todos somos piratas.

Mucha gente, incluyendo a la zar de propiedad intelectual de los Estados Unidos Victoria Espinel, argumentan la conveniencia que ofrecen estos servicios hidrometeoricos para poder acceder desde cualquier lugar algo que van a poseer para siempre. Hay productos para todos los mercados.

La nueva postura de la zar detrás del bloqueo a RojaDirecta, linkear e incrustar podría ser un crímen y si no les gusta COICA ahí les va el Protect IP; declaró en la Cumbre de Propiedad Intelectual de Bruselas:

El gobierno no debe de escoger ganadores o perdedores y lo último en lo que debemos pensar es en dañar el internet con regulaciones inapropiadas.

Suena lindo, en lo personal, no le creo y mucho menos le doy el beneficio de la duda. Y no es que nada me guste, si no que no no veo el valor en que la criminalización que el gobierno busca vía legislación, se transfiera a actores privados. Que no se nos olvide que esta protección de contenido vía corporaciones es uno de los principios rectores de ACTA.

Espinel agregó:

Para que el internet tan productivo y atractivo como sea posible, tenemos que relacionarnos activamente con compañías que interactúan con y se benefician del comercio en Internet.

Desgraciadamente para algunas señoras, el internet solo tiene posibilidades de mall.

Pero hasta en las posturas más lejanas hay puntos de encuentro. Me da gusto estar de acuerdo en algo con la zar de propiedad intelectual; como ya decía ayer creo que estas nubes, son la solución perfecto para los maximalistas de la propiedad intelectual y con la ayuda de sus consumidores, podrán hacer mucho dinero mientras combaten muy a su modo la piratería. Finalmente, el dinero es lo que más les importa a los protectores del copyright.

Pero, la idea de que las compañías deben o pueden darnos permiso de algo debe resistirse. Hay que ser muy ingenuos para confiar ciegamente en las alianzas de un gobierno que se distingue por su doble retórica en cuanto al internet, la libertad y la propiedad intelectual y, compañías que no han probado aún un compromiso absoluto con sus usuarios.

Las posibilidades de convertir en modelo de negocio el control y la criminalización de algo que no debería de ser considerado ilegal, son reales. La nota de Reuters es clara, Espinel ve en la nube la alternativa a las acciones legales de protección de propiedad intelectual que promueve su país. Más claro, ni la nube. La nota también afirma que la zar se ha reunido con “grandes compañías” como Google, GoDaddy, Microsoft, Mastercard, Yahoo!, American Express y Pay Pal...

Un punto positivo: tal vez ahora el debate puede cambiar de giro hacia donde siempre ha tenido que haber estado: precios, competencia, innovación. La Sra. Espinel al menos se ha dado cuenta que la legislación no es la solución para resolver la crisis de la industria para la que trabaja. Casualmente el reporte de propiedad intelectual de 2010 de su institución, no esta muy lejos de estas declaraciones. Para bien o para mal, se agradece la congruencia.

La pregunta sigue abierta: ¿Quiénes son los verdaderos piratas? Cada vez hay más pistas.