Muchos medios, ahora que parece que los "perroflautas" son más de "cuatro gatos", buscan paralelismos con el movimiento que estamos viviendo. Hasta ahora España había aguantado en una especie de sueño, de letargo. Veíamos por la tele y sobre todo por Internet como otras regiones del mapa conseguían a través de la lucha en común derrocar el estado que les gobernaba. Islandia o Egipto han sido dos de los casos, diferentes, sí, pero que guardan muchas similitudes con lo que está pasando estos días en España.

Tres países, engañados y maltratados por sus "democracias", que un día se levantaron, llamaron a las armas entendidas desde la protesta pacífica, y se organizaron tumbando el poder (en este caso Islandia y Egipto). La red fue testigo de los acontecimientos, en algún caso el motor para la organización. Si lo que está ocurriendo es una revolución, cada revolución ha tenido un nombre, una persona que estuvo en el momento y el lugar idóneo con un mensaje que caló en la población. Islandia tuvo a Hördur Torfason, Egipto tuvo a Wael Ghonim, y España bien podría tener a otro ejemplo en la figura de Cristina, de la que sabemos que es de Burgos.

Torfason, músico y líder del movimiento Voces del Pueblo en Islandia, se levantó un día, harto de la situación que vivía el país, y comenzó a alentar desde la plaza del Parlamento a todos los ciudadanos, les invitaba a que cada uno hablara, participara y alzara la voz ante la profunda crisis en la que se encontraba el país:

Como ciudadanos de este país queremos manifestar nuestros sentimientos contra las autoridades que actuan como si no existieramos

Como Torfason, la mecha podría haber sido de cualquier otro ciudadano, pero su imagen acabó formando parte de la historia reciente de un país que llevó a cabo una revolución silenciosa y pacífica, un pueblo, el islandés, que consiguió hacer dimitir a un gobierno incapaz al completo, de nacionalizar los principales bancos y hasta de rechazar la deuda que los bancos habían contraído con Holanda y Gran Bretaña.

Wael Ghonim es quizá el último de los casos más sonados. Informático y ejecutivo de Google en Egipto. Su figura se elevó para erigirse como símbolo de la revolución egipcia. Un activista que fomentó y organizó la llamada al pueblo utilizando las redes sociales y los canales que le ofrecía Internet ante la censura de la que era objeto el país. Cada paso que dió se amplificaba a nivel internacional a través de los medios, que encontraban en sus protestas publicadas en la red muchas de las claves para el cambio.

Su llegada a la Plaza Tahrir tras el secuestro al que fue objeto por parte del régimen de Mubarack, es, posiblemente, uno de los momentos más recordados por el pueblo egipcio:

Este no es el momento de individuos o partidos o movimientos, es tiempo de que todos nosotros dígamos una sola cosa: ¡Egipto por encima de todo!

Cristina fue una oyente que estos días respondía en directo durante una tertulia de RNE. En el programa radiofónico se comentaba a través de los tertulianos sobre las manifestaciones del 15M. En tono despectivo y ventajista, los tertulianos daban su opinión sobre los manifestantes, increpándoles todo tipo de apelativos y denostando con ironía los acontecimientos que se estaban viviendo. Se escucharon frases que iban desde el "de qué se quejan si ahora viven mejor" hasta "yo antes no podía volar a Inglaterra por los precios". Cristina llamó al programa y le dieron un tiempo para la réplica. Ella había acudido a la manifestación y quería replicar a cada uno de los allí presentes sus palabras.

Pocas veces podemos ser testigos de una locución tan ejemplar, didáctica y esclarecedora de lo que hoy, creo, opinamos muchos. Apenas dos minutos en los que se manejó con una terminología y un sentido común que dejó a la clase política por los suelos. Cristina no ha llegado ni mucho menos a la repercusión de los dos nombres anteriores, pero guarda entre ellos una gran similitud, el mensaje y el efecto sobre sus semejantes. Escuchar sus palabras y difundirlas lo máximo posible, creo que es lo mínimo que se puede hacer (sobre el minuto 01:49 tras las barbaridades de los tertulianos):