Hay noticias que son tristes y a la vez son extrañas, quizás esta entre a la perfección en este género. En un artículo de The Guardian nos hablan acerca de el extraño y triste caso de algunos prisioneros chinos que son obligados a jugar juegos online por dinero, haciendo tareas repetitivas infinitamente en algunos de los más populares MMORPG --massively multiplayer online role-playing game-- para recolectar bienes y dinero dentro del juego que después es vendido a otros usuarios abiertamente en el extranjero.

Como prisionero en el campo de trabajos forzados llamado Jixi, Liu Dali pasó días difíciles partiendo rocas y cavando trincheras en las minas de carbón a cielo abierto en el noreste de China. Por la noche el asesinaba demonios, peleaba contra trolls e invocaba hechizos.

Liu era uno de los prisioneros obligados a jugar videojuegos en línea para obtener créditos que los guardias de la prisión venderían por dinero real. Liu,es un guardia de prisión retirado de 54 años fue encarcelado y condenado a pasar tres años en este campo de trabajos forzados por hacer "un reclamo ilegal" al gobierno central acerca de la corrupción en su pueblo. Él sabe que esta acción ilegal de obligarlos a jugar era más lucrativo que cualquier otro trabajo forzado.

"Los jefes de las prisiones hacen más dinero forzando a los internos a jugar que forzándolos a hacer labores manuales" dijo Liu al periódico. "Había 300 prisioneros forzados a jugar. Trabajábamos 12 horas al día. Yo oí que podían ganar unos 5.000 o 6.000 yuan al día (entre y $770 y 950 dólares). Nunca vimos nada del dinero [...] Las computadoras nunca se apagaban [...]."

¿Qué pasa si por alguna razón los prisioneros no llegan a la cuota esperada por sus jefes? Son golpeados, torturados y castigados. Son víctimas de abusos por parte de sus celadores que los usan como esclavos.

Esto se suma a una interminable lista de distintos trabajos forzados que van desde tallar mondadientes y palillos a aprtir de planchas de madera --tarea que comúnmente dejan las manos en carne viva-- hasta ensamblar asientos de coches que se exportarían a Korea del Norte y Japón. También es común que se obligue a los prisioneros a aprender textos comunistas de memoria para pagar su deuda con la sociedad.

Increíble que después de todo lo que son obligados a hacer en condiciones muchas veces inhumanas, se les explote de una manera tan vil; si bien tal vez el trabajo a muchos les parezca "virtual", la tortura de hacerlo después de un arduo día de trabajos forzados, amenazado y con miedo a ser golpeado seguramente es muy real.

Si China se gana un lugar especial por las injusticias que ha cometido con su pueblo --a nivel tecnológico podríamos mencionar el Gran Firewall, pero sus transgresiones a la libertad de los ciudadanos son innumerables--, esto es algo no menos condenable.

¿Saben que es chistoso? La práctica del gold farming es ilegal en China pero aún así sigue moviendo un mercado de casi dos mil millones de dólares, y sigue creciendo. Me pregunto cuánto de este mercado es alimentado por gente obligada a hacerlo.