Según un reporte de The Wall Street Journal, si un país realiza ataques cibernéticos en contra de los EE. UU., éste los considerará como un acto de guerra, tanto como cualquier otro y motivo suficiente para contraatacar por las vías tradicionales.

Estas palabras de un oficial de la milicia son apenas una muestra de lo que estamos hablando:

Si apagan nuestra infraestructura eléctrica [mediante un cibeataque], quizá enviemos un misil justo debajo de sus chimeneas

¿Qué está sucediendo? Que los EE. UU. acepta que la ciberguerra existe, que no es un acto exclusivo de vándalos irrespetuosos sino, posiblemente, una organización liderada por un Estado o poder capaz de dañarle profundamente.

Es con esta lógica de guerra que le damos la bienvenida oficial a una nueva era para Internet, una donde las regulaciones para velar por la seguridad de todo un país serán un peligro para la libertades fundamentales. Linda ironía. Donde cualquiera podría quedar despojado de su privacidad y anonimato. Donde la "seguridad" es insegura, y viceversa... Un momento, esto ya sucede.

Ciertamente el mundo de Internet ha cambiado. Los DDoS son el pan de todos los días. Otro tipo de ataques con menos reflectores --Stuxnet-- en los medios masivos, también. Lo mismo da que tu organización sea Google, Sony, PBS, Pentágono o Irán, todas sin excepción cuentan con los mejores expertos en seguridad que poco o nada han podido hacer ante un ataque bien planeado.

El Pentágono hará lo posible para que sus sistemas permanezcan inmunes de todo mal: incluso llegar a acuerdos con otros países o grupos industriales. Y, si lo considerá conveniente por alguna razón, tenga o no el respaldo de la OTAN, también realizará ciberataques para dañar a sus enemigos. Vamos, que aquí no hay nada nuevo bajo el Sol, la ciberguerra es guerra, y punto.