Durante 1962 Estados Unidos llevó a cabo una serie de pruebas con bombas atómicas a gran altitud, el programa se llamó Operation Fishbowl. De los cuatro intentos de detonación, tan solo uno de ellos funcionó, Starfish Prime, el 9 de julio de 1962, que fue lanzado desde el Atolón Johnston.

La detonación ocurrió a una altitud de 400 kilómetros, el cohete Thor que cargaba la ojiva nuclear alcanzó los 1.100 kilómetros de altura, la explosión fue activada, de hecho, en la trayectoria de descenso.

La mayor consecuencia de la explosión nuclear en el espacio fue la generación de un pulso electromagnético mucho mayor del esperado, tanto que averió y desajustó muchos de los instrumentos de medición, causando grandes dificultades para obtener lecturas correctas. El pulso también causó daños en Hawaii, a 1.445 kilómetros de distancia, apagando 300 postes de iluminación, dañando sistemas telefónicos y activando alarmas. Los siguientes satélites dejaron de funcionar meses después de la detonación: Ariel, Traac, Transit 4B, Injun I, Telstar I de Estados Unidos y Cosmos V de la Unión Soviética.. Hay evidencia que los satélites Explorer 14, Explorer 15 y Relay 1 fueron afectados por la detonación.

La imagen que acompaña este artículo, es una foto tomada de la explosión de Starfish Prime desde el espacio, como parte de una serie de imágenes de bombas atómicas recopiladas por The Atlantic.