Aunque no es nada nuevo, ya que es una tecnología de la que Intel lleva hablando desde 2002 de transistores con estructuras tridimensionales, la compañía tecnológica ha anunciado por fin hoy en una rueda de prensa sus próximos CPUs Ivy Bridge de 22 nm cuya característica principal es que sus transistores se desarrollan estructuralmente no sólo a lo largo y a lo ancho como hasta ahora sino también a lo alto gracias a un polímero de silicioque permite todo el proceso. El nuevo transistor es posible gracias a una nueva tecnología, llamada Tri-Gate sobre la cual la compañía ya dio un avance allá por 2006.

Es asombroso comprobar como los microchips, que usualmente asociamos a un producto electrónico como un ordenador o un teléfono móvil, están realmente en todas partes, desde coches hasta ascensores, pasando por máquinas expendedoras, cámaras de seguridad y multitud de dispositivos que podemos encontrar en cualquier momento de nuestra base diaria, todos ellos llevan microprocesadores. Microprocesadores que, hasta ahora eran todos bidimensionales, a partir de ahora se da un paso de significativa importancia al introducir el 3D ¿Y por qué es importante, aparte de las maravillas de la técnica? Básicamente porque permite que podamos seguir cumpliendo la ley de Moore, y con ella el consiguiente progreso tecnológico, al crear procesadores que son más veloces y que ocupan menos.

Empezando con los Ivy Bridge, Intel introducirá progresivamente los transistores tridimensionales en toda su gama, hasta por los teléfonos móviles. Las ventajas son más que evidentes ya que usan un 50% menos de energía, conducen mejor y son un 37% más rápidos además y por si fuera poco de ser sensiblemente más baratos. Los Ivy Bridge de 22nm llegarán en algún momento de la segunda mitad de este año, aunque la compañía ya tiene pensado alcanzar los 14nm para 2013 y para 2015 los 10nm. Merece la pena echarle un vistazo al vídeo y comprobar como la nueva tecnología Tri-Gate va mucho, mucho más allá que unos simples procesadores en tres dimensiones.