Las palabras de Alejandro DiBattista dan en el clavo con el problema más grande y más fuerte de la homeopatía, jugar con la ignorancia:

La homeopatía es pura avaricia económica. El mismo móvil de los traficantes de droga. Es un uso cruel de la ignorancia ajena.

La realidad es que la homeopatía es un engaño, una pseudociencia que por medio de presiones a punta del desconocimiento e intereses económicos. Aunque puede ser explicado por medio del efecto placebo es muy peligroso equipararlos e igualarlos. Mientras que los placebos son usados para ensayos clínicos controlados y estudiados, las sustancias homeopáticas son irresponsablemente suministradas a pacientes con enfermedades reales quienes esperan una cura real que lamentablemente nunca llegará.

Hay más probabilidades de ganarse la lotería que encontrar una molécula de sustancia activa en pastillas típicas homeopáticas.

Foto: Richard Craig