Silverlight, para quien no esté al tanto, es la particular alternativa de Microsoft a la tecnología Flash, plataforma multimedia que no ha tenido demasiada repercusión desde su llegada en 2007. De hecho, de no ser por la iniciativa que parece haberse puesto en marcha, su recorrido distaría poco de terminar. Hablamos de su llegada al sistema de entretenimiento electrónico de los de Redmond: Xbox 360.

¿Con qué propósito? No hay confirmación alguna, pero se comenta que portar la interesante aunque escasa librería disponible para el sistema operativo móvil de la compañía: Windows Phone 7. Este movimiento permitiría adherir a la red de jugadores toda una nueva tanda de títulos, dándose la interesante posibilidad de jugarlos en el televisor para transferir la partida ipso facto a nuestro móvil si tenemos que salir de casa.

Comenzar a jugar en el salón y seguir haciéndolo en el Metro es desde luego una de las muchas opciones que nos ocurren fruto de este cruce de plataformas.

¿Tendrá algo que ver con el reciente abaratamiento de los kits de desarrollo para la consola? Tendría sentido, pues posibilitaría a los programadores de aplicaciones y juegos menores el llevar sus proyectos al entorno de sobremesa, ampliando su audiencia potencial.

Hay quien habla incluso de un Angry Birds controlado con Kinect, que sustituiría al control táctil en los juegos que se porten desde WP7.