Converge Consulting Group, firma de investigación en el Reino Unido, ha llevado a cabo un relevante estudio sobre los hábitos de consumo televisivo en los Estados Unidos, dictaminando que para finales de 2011 unos dos millones de hogares habrán prescindido por completa de la televisión al uso. Esto es, abandonado sus viejos aparatos de televisión en pos del ordenador o bien terminales compatibles con servicios de streaming.

La previsión es incluso más optimista que hace un año, cuando se vaticinaba 1.6 millones de espectadores, aunque evidentemente aún se encuentra lejos de plantar cara a unas compañías de cable que ya evidencian pérdida de suscriptores a un ritmo nunca visto.

¿Los grandes beneficiarios de esta situación? Servicios como Hulu, Netflix o iTunes (vía Apple TV) que posibilitaron ese 18% de estadounidenses que el pasado año vieron episodios completos de alguna serie de televisión a través de Internet, porcentaje que va creciendo a razón de un punto por anualidad (se estima un 20% para 2012).

Si atendemos a los beneficios de Netflix, sólo en cuanto a suscriptores online, éstos podrían pasar de los $172 millones de este año a más de $578 en 2013. Considerados junto a los de Hulu Plus, ambas compañías podrían embolsarse más de $800 millones de dólares en dos años.

Estas cifras no han de extrañar en una sociedad cada vez menos dispuesta a perder su tiempo de ocio amoldándose a la programación, sabedora exactamente de qué quiere ver durante el tiempo que permanezca tumbada en el sofá. Aquí tenéis a alguien que hace mucho dejó de consumir televisión en pos del visionado de series y consulta informativa a través de la web.

No quiero ni imaginar lo que pasará cuando Netflix desembarque en España (si es que finalmente lo hace).

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