Esta tarde leía un interesante artículo sobre como los dos principales sistemas operativos móviles, iOS y Android han ganado una importante fracción de cuota dentro el mercado de los videojuegos, como a lo largo de los dos pasado años han canibalizado, no se puede decir de otra manera las ventas y las ganancias de las otras dos principales plataformas móviles, la PSP de Sony y la Nintendo DS (ahora convertida a 3DS) de Nintendo. Así que partiendo de eso me he hecho la pregunta que encabeza y titula el post: ¿Quién quiere consola portátil teniendo un smartphone?

La pregunta puede parecer trivial en un principio pero es abrumadoramente cierta, sobre todo por lo que implica. Dentro de lo que comúnmente entendemos por smartphone está el de un teléfono que cumple muchísimas más funciones que únicamente la de realizar llamadas (de hecho diría que ha pasado a ser algo secundario), lo que mucho no habíamos tenido en cuenta es que también cumple sobradamente otra función más, la de actuar como plataforma móvil de juegos, que puede que en muchas ocasiones no tengan el mismo desarrollo que los de las portátiles por excelencia pero sí aportan las mismas dosis de diversión. Desde que Apple abriese el camino con la App Store y posteriormente Google con su Android Market, los smartphones se han convertido en caldo de cultivo para desarrolladores de videojuegos avezados que han revolucionado en muchos aspectos el mercado y aportado un soplo de aire fresco.

En lo que toca a videojuegos, tengo que confesar que nunca he sido demasiado fan de las portátiles, nada como un buen PC o una buena consola para satisfacer todas mis necesidades jugonas. Pero si tuviese que escoger, sobre todo en tema precio, donde andan muy igualados, entre una PSP Go, una Nintendo 3DS, un iPod Touch 4G y un teléfono con Android un poco más antiguo, cualquiera de los cuales puede encontrarse con un presupuesto de 250€ (o 4200 pesos mexicanos) me quedaría sin dudarlo con cualquiera de estos dos últimos. No sólo por el catálogo de juegos, no sólo por el tema de precios que ahora paso a comentar, sino sobre todo porque ya que invierto en comprar un dispositivo este no se me queda únicamente en una consola sino que tengo toda una serie de funciones dedicadas y bien implementadas que revalorizan muchísimo esa inversión.

Y es que frente al avance imparable de los juegos móviles tampoco se puede menos que observar la pobre respuesta por parte de las otras dos compañías, salvo el 3D de la 3DS, que sí calificaría como de innovador y revolucionario dentro del mercado de los videojuegos, la manera de manejar ese descenso en cuota de mercado ha sido lamentable. Sony contraatacó tímidamente sacando la PSP Go, Nintendo con la DSi, pero por encima de todo siguen perfilándose con juegos que son sensiblemente más caros (hasta límites absurdos) y que en ocasiones no compensa por que tenemos una versión idéntica en iOS por ejemplo, y me viene a la cabeza el caso del Final Fantasy III.

También echo mucho de menos, fenómenos como el de Angry Birds dentro de Nintendo y de Sony, creo que desde Pokémon no hemos vuelto a vivir nada igual, son juegos de esos que se catapultan directamente a la cultura popular, que todo el mundo conoce y todo el mundo ha jugado alguna vez. Las diferencias entre ambas plataformas son evidentes, una está dedicada a juegos elaborados en el sentido más clásico de la palabra mientras que otros son más sencillos, más ligeros y tienen un enfoque mucho más casual, sin contar el tema de los controles, físicos versus táctiles en la mayoría de los casos. Cuestión por lo tanto de gustos, pero disfrutando todos los días de juegos desde un smartphone he acabado llegando a la conclusión de que una consola portátil al menos en mis caso y sospecho que en el de muchos más me acaba resultando totalmente prescindible ¿Qué pensáis vosotros?