Se veía venir, antes o después era algo que muchos considerábamos inevitable, después de años de mantenerse a la zaga del todopoderoso iPod, Microsoft ha dado finalmente por muerto a su reproductor multimedia Zune. No significa, aún y con todo, que vaya a dejar de venderlos en las tiendas, simplemente que no va dedicar más esfuerzos en sacar más modelos, en lugar de eso va a dedicarse a mejorar el software de Zune y a enfocar sus esfuerzos en la integración de este con Windows Phone 7, que irá en terminales que después de todo cumplirán la misma función que el fallecido reproductor pero integrándola dentro de un teléfono móvil.

Desde su nacimiento allá por 2006 el Zune estaba llamado a ser el rival más directo del iPod de Apple, era una época donde no habíamos oído hablar de iPhones ni de iPads, y sin duda la baza más poderosa de la compañía de Cupertino estaba por aquel entonces en la industria de la música con su tienda iTunes. Aunque llegaba un poco tarde a la fiesta, Microsoft llegó con una apuesta que podía haberse convertido en mucho más pero que se quedó por el camino, aunque los lanzamientos de las distintas versiones de su reproductor siempre despertaban interés nunca llegó a figurar más que como un lejano rival en el terreno musical que continúa monopolizada a día de hoy por los iPods sin que aparentemente nadie pueda plantarles cara.

Lo que me parece más injusto es que al menos en lo que mi experiencia se refiere Zune, más en concreto el Zune HD, no era un reproductor malo, tampoco bueno, era un reproductor excelente. Con un acabado exquisito, probablemente la pieza de hardware más bonita que Microsoft haya manufacturado jamás, no tenía que envidiarle nada a los cuidados diseños de Jonathan Ive en Apple con una interfaz que también era bastante buena, sencilla y mucho más bonita de lo que podíamos ver por ejemplo en Windows Mobile. ¿Qué ha fallado entonces? ¿Por qué nunca pudo ni siquiera hacerle un poquito de sombra a los iPods? La verdad es que no sabría decir con certeza pero probablemente fuese, paradójicamente, porque no era un iPod. En una época donde iPod es prácticamente sinónimo de 'reproductor musical MP3' es extremadamente difícil hacerse un hueco, y Microsoft no pudo, o no supo ver, cómo dar los pasos acertados para llegar a unos niveles de ventas que no pasen lo anecdótico.

En 2009 se decidió dividir muy acertadamente el equipo de desarrollo de Zune en dos, uno para hardware (lo que hemos perdido hoy) y otro para software, que es la sección que ha seguido más viva en los reproductores de Windows Phone 7 y de Xbox, así como el programa de escritorio. Así que podemos decir que lo que perdemos es el Zune, como gadget, como dispositivo, el software continúa vigente, esperemos que todo lo aprendido por Microsoft estos años siga dando sus frutos.