«Mañana es sábado/Y el domingo viene después/No quiero que termine este fin de semana«. Tales líneas suponen el climax de Friday, la canción que ha colapsado Youtube convirtiendo a la jovencísima Rebecca Black (13 años) en uno de los mayores fenómenos de 2011 en Internet.

No es de extrañar pues que el pasado 18 de marzo una palabra estuviese en boca de todos: It’s Friday! -repitieron jocosamente millones de personas en plena juerga de fin de semana. Si quedaba alguien que no hubiese visto tan sonado videoclip, el smartphone de turno le puso remedio.

Sí, la señorita Black ha sido principal tema de conversación en todos los foros, incluídos aquellos profesionales que critican su ineptitud musical o los propios estudiosos del meme internáutico, que encuentran aquí la más clara muestra de cómo la viralidad de la red se ha exacerbado: hoy una completa extraña, mañana estrella mediática solicitada por el más exitoso late-night show.

La historia tras Friday es sin duda peculiar. ¿Sus protagonistas? unos padres dispuestos a concederle a su hija hasta el último capricho y una discográfica ansiosa por ingresar dinero fácil. ARK Music Factory, ubicada en Los Ángeles, ofrecía a cualquiera la grabación de un single con su correspondiente vídeo, todo por la módica cifra de $2.000.

Ahí entra en juego el sueño Rebecca: ser cantante. Su voz no estaba por la labor, así que cuando papá y mamá vieron la oportunidad de complacer a su niñita no se lo pensaron. El resultado fue el clip de marras, en el que una buena dosis de Auto-Tunes camufla las discordancias de la joven, que celebra con demasiada efusividad la llegada del fin de semana, cuando por fin no tiene que preocuparse de qué asiento escoger en el autobús escolar o qué sabor de cereales tomar.

La letra no resulta muy elaborada, desde luego, habiendo sido referida como bazofia de extrema simpleza. En cuanto al vídeo, parece un experimento amateur con filtros de edición, incluyendo al típico e injustificado rapero en actitud chulesca y a un elenco que ha provocado la risión de todo Internet, plagado ya de gifs que rayan lo irrespetuoso.

Entre los 29 millones de visitas que ha conseguido Friday (más que el Born this Way de Lady Gaga) numerosos comentarios del estilo «Ojalá te cortes las venas y mueras«, algo con lo que la joven reconoce haber llegado al llanto.

Tras ésto Internet atemoriza más que nunca. Me pregunto si los padres de Rebecca se habrían lanzado a la piscina de saber la enorme repercusión que iba a tener el capricho de su hija, idolatrada y odiada a partes iguales. Tal vez sean los aires de Canadá, que predisponen al éxito fugaz de sus pequeños: de Bieber a Black, pero con la sutil diferencia de que en este caso hablamos de burlas que bien pudieran marcar emocionalmente a la susodicha por el mero entretenimiento del respetable.

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