Llegó el día. La nueva consola portátil de Nintendo ya está a la venta entre el ansia de los jugadores tradicionales y la incertidumbre de una masa casual que se pregunta en qué consiste exactamente eso de las tres dimensiones sin gafas.

Una cosa está clara: 3DS no ha dejado (ni dejará) a nadie indiferente: la primera vez que se sostiene uno queda boquiabierto. Lo que tenemos que preguntarnos ahora es si el efecto es durarero y si por ende merece la pena gastarnos esos 250€. La respuesta no es sencilla, pero intentaré explicar las principales bondades y defectos del sistema de entretenimiento que a buen seguro atiborrará vagones de Metro en los próximos días.

Muchos allegados me preguntan (casi con desesperación) qué se siente al enfrentarse a 3DS por primera vez, si el efecto está realmente conseguido o si cansa a la vista al poco rato. Tenéis que saber que las tres dimensiones de la nueva Dual Screen no responden a ninguna clase de simulación, son 3D reales y lo comprobaréis tan pronto encendáis la consola, cuando los distintos iconos del menú principal floten en profundidad frente a vuestro atónito rostro.

La sensación es curiosa cuanto menos, similar a la que sentísteis en vuestro primer visionado 3D de Avatar, pero sin ataduras. El vídeo de imagen real que aparece tras la primera actualización terminará de convenceros. Eso sí, la tecnología denota ciertas carencias, como la obligatoriedad de encarar la pantalla en todo momento, sin movimientos bruscos que puedan derivar en desenfoques de la imagen. Como con todo, es cuestión de acostumbrarse. El efecto lo merece, aunque su implementación portátil pueda ser puesta en duda si consideramos que la mayor parte del tiempo estaremos en movimiento, lo que dificulta una correcta visualización.

No hagáis caso sin embargo a quienes defienden su postura desde la exageración: 3DS puede jugarse perfectamente en el autobús o mientras caminamos, basta regular la intensidad del efecto 3D (o desactivarlo si lo creemos oportuno) para estabilizar la imagen y seguir a lo nuestro como si tal cosa.

Se entienda pues que tecnológicamente estamos ante un producto puntero, capaz de sorprendernos como al que más, pero no exento de limitaciones menores, a las que nos habituaremos en poco tiempo.

Las personas con defectos visuales pueden sentirse intimidadas a la hora de acercarse al producto. Se preguntarán sin duda si 3DS es para ellos. Sí. Un servidor usa gafas y no ha tenido problema alguno. Nuevamente cada usuario es un mundo. Habrá quienes puedan jugar varias horas sin imutarse y los que tengan que hacer descansos periódicos porque no toleren una continuada exposición a las 3D.

¿Dolores de cabeza y náuseas? A menudo los que solemos jugar con shooters en primera persona terminamos aquejados por la consabida cinetosis (mareo al movimiento) pero con 3DS, tras varias horas jugando, no ha hecho acto de presencia en ningún momento.

Esto es en definitiva lo que se siente o deja de sentir con la consola. ¿Comprarla o no? Hacerlo ahora mismo obedece más bien a impulsos consumistas, pues su catálogo inicial deja bastante que desear y el uso de las 3D es bastante limitado. Eso sí, la gran cantidad de opciones que incluye el menú de la máquina (podómetro, realidad aumentada, minijuegos, fotografías 3D...) y su marcado carácter social (realmente interactúa con nuestro mientras se encuentra en stand by) harán que no nos aburramos en bastantes semanas. Es una consola que garantiza algo nuevo cada vez que se abre.

A largo plazo su futuro se antoja prometedor, con grandes juegos en la recámara de las más afamadas franquicias. Así que quizás lo más sensato sea intentar refrenar el antojo y esperar a junio, cuando empezarán a llegar los juegos que de verdad le saquen partido.

No creo en cualquier caso (habiéndola probado a fondo) que nadie vaya a arrepentirse de su compra. Por muy revolucionaria que resulte su propuesta, a 3DS le pasa como a tantos otros nuevos gadgets en el mercado: aún tiene demasiado potencial por explotar, tal y como ocurrió con Wii y Nintendo DS.

Deseamos que esta vez la historia no se repita y las enormes posibilidades de la consola salgan realmente a relucir, pero también tenemos que ser realistas y esperar todo un aluvión de conversiones y títulos secundarios que nos quitarán las ganas de encenderla en más de una ocasión.

Anexo: Tenéis un exhaustivo análisis de la máquina en Ecetia.

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