Un cable de la embajada estadounidense en Japón, filtrado por WikiLeaks y sacado a la luz pública por The Guardian, muestra cómo Taro Kono, un miembro de la cámara baja nipona, critica las actividades de energía nuclear de Japón. Los puntos criticados por Kono son diversos, pero se refieren fundamentalmente a la forma de actuar por parte del Ministerio de Economía, Comercio e Industria (METI) y las empresas eléctricas del país. El cable, con fecha de finales de 2008, recoge estas críticas realizadas durante una cena entre este miembro de la cámara baja en la que también estaban presentes miembros del Agregado Energético y Económico.

Taro Kono, según el cable de la embajada estadounidense, se mostró muy en contra del programa nuclear de Japón y de su forma de hacer las cosas. Especialmente se hace referencia a temas relacionados con el costo y la seguridad de la energía nuclear. Se afirma que las compañías electicas japonesas habrían ocultado costes y problemas con la energía nuclear mientras que el sobrecoste usado en estas áreas se había puesto en el programa de reciclaje de uranio de cara a la opinión pública.

También se critica que las eléctricas, después del accidente sucedido en el reactor de Monju en 1996, se han enfocado en planes para el reprocesamiento de los materiales en lugar de cancelar los planes nucleares. Desarrollaron una técnica de combustible llamada Mixed Oxide, con el cual se reprocesaban los materiales, y para Kono, este proceso es muy caro y hubiera sido más efectivo comprar una montaña de uranio en Australia. Además afirma que este coste se ha ido pasando de forma gradual a las facturas de los clientes, haciendo que estos tengan una energía eléctrica mucho más cara que otros países. Preguntado por la influencia por el poder de influencia que tienen las compañías eléctricas en Japón, aseguró que en una canal de televisión se concertaron unas entrevistas en tres partes para hablar sobre temas relacionados con la energía nuclear. Tras la primera entrevista, las siguientes fueron canceladas, debido a las presiones realizadas a la televisión por parte de las eléctricas en las que se llegó a amenazarles con retirar la publicidad su cadena.

El cable también recoge críticas sobre el Ministerio de Economía, Comercio e Industria de Japón, el cual comenta esta obsoleto, haciendo referencia a que las normas de radiación en las que se hacen pruebas alimentos venidos del extrajeron están en los mismos niveles que después del accidente de Chernobyl, a pesar de que otros países han endurecido estas normas.

También destaca que el METI se mostró a favor de buscar métodos de energías alternativas, pero sin el suficiente apoyo y siendo poco eficaz. En la legislación actual se obliga a las eléctricas a comprar electricidad proveniente de métodos alternativos, pero la cantidad que están obligados a comprar es muy poca. Así mismo crítica que las subvenciones desde el METI a las empresas interesadas eran tan pocas que hacían que fuese prácticamente imposible que los interesados en desarrollarlas no tuvieran éxito a la hora de encontrar inversores externos. Y por si fuera poco, Taro Kono también señala al METI de encubrir accidentes nucleares y de ocultar los verdaderos costes de problemas asociados a la energía nuclear, de hecho afirma que el METI selecciona y recoge aquellas partes del mensaje que le gustan y que posteriormente son pasadas a los diputados japoneses.

Kono también se muestra preocupado por los residuos de la energía nuclear y señala que Japón no tiene un lugar de almacenamiento permanente para residuos de alto nivel y por lo tanto, no tienen solución a este problema. Además el cable recoge una alta preocupación por los almacenamientos temporales y la alta actividad sísmica que tiene el país, preguntándose si es buena idea hacerlo en determinados lugares y tener el riesgo de que los materiales se filtren a las aguas subterráneas en caso de un terremoto o de haber un volcán cercano.

No obstante y a pesar de estas críticas, este miembro de la cámara baja, siempre según el cable de la embajada estadounidense, se mostraba optimista sobre el futuro y cree con el tiempo Japón terminaría teniendo un 100% de energías renovables.