Si bien el gobierno egipcio ha apagado el Internet en su territorio, a la voluntad de hacerse escuchar no la para nadie. Sobre todo, si tienes amigos como Google o Twitter. Ambas compañías han decidido unirse para apoyar las protestas contra el presidente Hosni Mubarak, lanzando el servicio de Speak2Tweet. ¿De qué va? De acuerdo con el blog de Google, gracias a SayNow, una start-up que adquirieron recientemente, las personas que toman parte en las manifestaciones egipcias podrán subir sus mensajes de voz a Twitter sin necesidad de una conexión a Internet.

Cualquiera puede publicar un tweet con un audio: simplemente hay que marcar a los números telefónicos (+16504194196; +390662207294 o +97316199855), grabar un mensaje, y el servicio se encarga de enviarlo bajo el hashtag #egypt. Basta con tener una línea de teléfono a la mano y listo. Si desean escuchar los mensajes de voz --o tenerlos en su timeline--, lo pueden hacer consultando al usuario @speak2tweet.

Yo me he escuchado un par, y puedo afirmar que el impacto que tienen esas cápsulas de voz es impresionante. El servicio no sólo permite que los manifestantes sigan comunicados con el resto del planeta, sino que les permite trascender los 140 caracteres de Twitter para brindarnos un mensaje poderoso, vivo. Resulta encomiable que Google haya aprovechado este nuevo servicio justo en este momento, lo que abre la posibilidad de que Speak2Tweet se convierta en una herramienta recurrente para reportar en situaciones de desastre natural, guerras o protestas sociales.

Por último, un apunte al aire. ¿El apoyo de Google y Twitter no deja entrever ya un distanciamiento entre Estados Unidos y el gobierno de Mubarak? No sería la primera vez que, bajo la bandera de la defensa de la libertad, Google actué como un poder de facto. Ya vimos en el caso de la disputa con China cómo el buscador terminó causando roces entre ambos gobiernos -- aunque al final, tan amigos como siempre con los chinos. Que Google plantee este servicio, más allá de las buenas intenciones, marca una posición en la agenda de Estados Unidos (cuando menos, en la empresarial). Tristemente, desde la cúpula, la disidencia no se suele alimentar salvo si sirve para un fin mayor. Lo dejo al aire.