De acuerdo a científicos finlandeses del proyecto Onkalo, existen entre 200 y 300 mil toneladas de desecho nuclear en el mundo. No hay vuelta atrás, no podemos deshacernos del desecho que produce la energía nuclear, y peor aún: hay que almacenarlo, aislarlo y asegurarlo para que no ponga en peligro a nadie.

Onkalo significa escondite y es un ambicioso proyecto que tiene como objetivo cavar un túnel de 500 metros de profundidad para almacenar el desecho nuclear de Finlandia y… hacer todo lo posible para que se olvide y pase desapercibido durante 100 mil años: el tiempo que el desecho nuclear tarda en perder su toxicidad.

El documental Into Eternity de Michael Madsen aborda los dilemas científicos y filosóficos en torno a la seguridad del desecho nuclear de una forma verdaderamente fascinante por medio de entrevistas con los científicos e ingenieros de Onkalo quienes aceptan unánimamente que nuestro mundo es completamente inestable en la superfice y solo las profundidades ofrecen la seguridad que se requiere para aislar este peligro.

La producción del documental es impecable pero sin duda su poder reside en la reflexión que genera en torno a nuestra existencia misma. El centro está en sus etapas iniciales, los planes indican que será terminado en el siglo XXII y como ya mencione, tiene que asegurarse que ofrezca seguridad al desecho nuclear por cien mil años. Onkalo será sellado cuando se llene su capacidad.

¿Entendemos siquiera lo que significa proyectar algo a 100 mil años? ¿Cómo comunicarse con alguien o algo a 100 mil años de distancia para decir que Onkalo contiene desecho tóxico?

Gran parte de la discusión en este documental se centra en cómo se puede crear una marca o señalización que pueda entenderse bajo cualquier circunstancia y considerando la posibilidad de otras formas de lenguaje, o bien, solo sepultarlo y no decir nada. Son dos escuelas las que evalúan las opciones, unos en pro de la señalización, otros en contra ya que consideran que su señalización automáticamente llamará la atención.

Otra de las opciones que se consideran para proteger la seguridad de este emblemático lugar de nuestra civilización (nos guste o no), es crear un archivo lo cual sugiere de nuevo la pregunta de ¿cómo transmitir de generación a generación la importancia del mismo?. Una solución que consideran los científicos es crear un mito alrededor de Onkalo lo suficientemente fuerte para sobrevivir a nuestra civilización... Onkalo por su peligro se convierte en un lugar sagrado.

La mala noticia es que se tienen que construir más basureros nucleares como Onkalo alrededor del mundo. La buena noticia es que la energía nuclear se puede reemplazar con energías más limpias como la eólica y la solar. Pero, ¿lo lograremos?

El documental se encuentra disponible bajo demanda en el sitio de la televisión sueca (en inglés) hasta el 6 de marzo y Huffington Post publicó una interesante entrevista con el director con fascinantes detalles acerca de la producción y su visión del futuro.

En la entrevista con Madsen queda claro que su interes principal con este documental es abordar lo que significa para la humanidad el que se este construyendo la primera estructura de este tipo:

Para la compañía que construye Onkalo es importante que esto se mantenga como un hoyo que se esta cavando en la tierra. Al ser la primera estructura humana de este tipo - y posiblemente post-humana - ellos están muy orgullosos de su trabajo. Fue díficil hablar más allá de los aspectos técnicos y pasar a las cuestiones filosóficas, la escala de tiempo y los escenarios en el futuro. Pero de repente dejaron a un lado la especulación y comenzaron a compartir las verdaderas cuestiones filosóficas de Onkalo.