La revolución egipcia parece estar más cerca de conseguir su objetivo: expulsar al dictador Hosni Mubarak de la presidencia del país. Todavía hay bastante confusión y hasta que Mubarak no salga del país no se podrá cantar victoria pero varias informaciones aparecidas en las últimas horas indican que el actual presidente de Egipto efectivamente anunciaría su partida en unas horas.

Concretamente ha sido Hossam Badrawy, secretario general del Partido Nacional Democrático --el de Mubarak--, quien ha iniciado lo que todavía son especulaciones al comentarle a la BBC que “se prevé que el presidente Mubarak ceda sus poderes a su vice presidente esta noche”. Además el primer ministro de Egipto, Ahmed Shafiq, también le dijo a la BBC que el dictador “podría” dimitir esta noche.

Por otro lado Leon Panetta, jefe de la CIA, ha declarado que “es muy probable que Mubarak deje el cargo esta noche, acontecimiento que esperamos que facilite la transición ordenada dentro del país”, y se espera que el Ejército egipcio publique declaración esta noche con la que se posicionarán públicamente del lado de los manifestantes y sus demandas.

Ante este aluvión de información la red de redes ha entrado nuevamente en ebullición ya que como la mayoría sabrá esta, junto a la tecnología en general, también ha tenido su peso dentro de la revolución (cuanto ya es otra cuestión complicada de contestar).

Obviamente la revolución contra Mubarak comenzó principalmente por dos razones; una, gracias a la de Túnez, y dos, porque ya había caldo de cultivo. Pero igual que eso es cierto, también lo es que Internet y sus herramientas han servido para potenciar, organizar y mostrar fuera de las fronteras del país las protestas que desde el pasado 25 de enero no han cesado.

Por ejemplo vimos el nacimiento de la página de Facebook titulada como We Are All Khaled Said --que luego supimos había sido creada por un directivo de Google-- que es una de las que está funcionando como centro de información sin censura y organización y cuenta en estos momentos con más de 61.000 fans. A esta podríamos sumar también varios grupos de Facebook de proporciones impresionantes o eventos convocando las manifestaciones.

Twitter también está jugando su papel. Por ejemplo el servicio se inundó rápidamente de montones de pruebas gráficas de las protestas casi nada más comenzar estas y la población egipcia utilizó determinados hashtags para avisarse entre sí de dónde andaba la policía y mover las protestas de unas localizaciones a otras.

Se podrían poner muchos más ejemplo, pero me voy a quedar con la que fue la prueba definitiva de que Internet ha jugada un papel importante en el proceso revolucionario: el 28 de enero el Gobierno del país cortó Internet, lo que demostró que le tienen miedo ya que como hemos dicho está sirviendo para impulsar, organizar e informar.

Y de momento esto es lo que hay. Ojalá dentro de una horas Mubarak nos de una alegría anunciando que se larga de una vez. Es la voluntad del pueblo, y esta vez se ha escuchado muy bien gracias a las multitudinarias y constantes manifestaciones amplificadas a todo el mundo por la red.