Hubo un tiempo en el que las demandas por infracción de patentes tan sólo buscaban el enriquecimiento raudo. Que la justicia dictara a favor del demandante suponía en muchos casos un importante balón de oxígeno para la empresa de marras, asfixiada por cifras nada favorables. Aquellos días han comenzado a ser historia. Ahora lo que está de moda es ser visceral, dejarse de cuantías y solicitar directamente al juez que fulmine a nuestra competencia.

Por las resoluciones acontecidas no parece que ésta sea una tendencia de largo recorrido. Rara vez se dicta a favor de la compañía que solicita la retirada de según qué productos de su adversario, pero por intentarlo que no quede. Que se lo digan si no a Motorola, que el pasado diciembre pedía ni corta ni perezosa que se prohibiese la venta de Xbox 360 en los Estados Unidos.

En efecto, el movimiento respondía a una denuncia anterior de los de Redmond, que acusaron a la telefónica de cobrarles royalties excesivos y "discriminatorios" por ciertos componentes licenciados para su sistema de entretenimiento. No pocas similitudes guarda el caso con el que hoy nos ocupa: Sony contra LG... y viceversa. Contienda que podría dejar al mercado estadounidense sin sistemas Playstation 3.

Las desavenencias comenzaron con el dedo acusador de Sony, que demandó a LG por infringir hasta siete de sus patentes en telefonía móvil. LG, ni corta ni perezosa, decidió entonces hacer lo propio sobre cuatro registros. Según ésta, los nipones las infringen no sólo con su consola de videojuegos, sino también con varias televisiones Bravia y otros reproductores Blu-Ray.

La International Trade Commission tendrá que decidir ahora si bloquea la venta de Playstation 3 en los Estados Unidos como "sistema de reproducción de datos almacenados en un dispositivo de sólo lectura", que reza el documento de LG.

Los coreanos también han recurrido a la Corte de California, única que puede garantizarles también la clásica compensación económica por daños y perjuicios. Habrán debido pensar que ya que se pide, mejor hacerlo con contundencia.