Este lunes 7 y martes 8 se lleva a cabo la audiencia de Julian Assange en la que se definirá si el fundador de WikiLeaks es extraditado. La historia del juicio es por todos conocida: el 7 de diciembre, el australiano se entregó a la justicia británica, bajo los cargos de agresión sexual. Inmediatamente, se manejó la posibilidad de que Estados Unidos pediría la extradición de Assange por espionaje y por conspiración -- con voces en el Congreso que se alzaron para pedir su cabeza. Incluso circuló la versión de que el Reino Unido juzgaría al australiano bajo la figura de terrorismo.

El 11 de enero, Assange volvió a sentarse en los tribunales ingleses, sesión en la que se arreglaron los trámites para la comparecencia de hoy y mañana. Los abogados defensores presentaron un documento en el que muestran cuáles son los argumentos principales para evitar la extradición:

  1. La fiscal sueca Marianne Nye no es elegible ni una autoridad judicial apropiada para cumplir con la Garantía Europea de Arresto.
  2. Los suecos son culpables de un "abuso de proceso", ya que no han demostrado ninguna intención de acusar o enjuiciar a Assange.
  3. La aplicación de la garantía es desproporcionada, dado que el acusado ha expresado su deseo de cooperar y ser entrevistado por teléfono, correo electrónico o videoconferencia.
  4. El trámite de la garantía de arresto no es válido ya que no establece inequívocamente que es requerido para enjuiciamiento.
  5. Los cargos que afronta Assange (apremio ilegal y abuso sexual) no son actos criminales que merezcan extradición bajo las leyes británicas.
  6. Extraditar a Assange a Suecia sería "un riesgo real de una negación flagrante de justicia" y "una violación incuestionable" los principios de la Constitución británica.

De acuerdo con el analista Clive Coleman, los defensores de Assange argumentan un término conocido como criminalidad doble. Según este principio, para que una extradición pueda realizarse, el crimen debe ser equivalente tanto en el país que juzga como en el que hace la solicitud. Por esta razón, los abogados alegan que el abuso sexual (sexual molestation) no constituye una ofensa bajo la ley británica, sino que su equivalente sería asalto sexual (sexual assault). Mientras que el abuso requiere una falta de consentimiento, el asalto no.

La fiscal Claire Montgomery, representante de la justicia sueca, recalca que Assange empleó violencia para forzar a la mujer, restringiéndole la libertad de movimiento al sujetarla de los brazos y colocarse sobre ella. "[Esta acción] puede ser entendida como una coerción violenta e ilegal, dado que ocurre sin consentimiento", señaló la abogada. Por ahora, la sesión ha terminado con la premisa de que en el lenguaje sueco no se distingue entre consentir y querer, por lo tanto, puede haber consentimiento de algo que no se quiere. Ya sabremos el desenlace de este culebrón mañana, cuando el resto de los testigos rindan su declaración.

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