Hay días en que no podemos encontrar la solución a un problema y nuestra creatividad parece haberse agotado. ¿Qué podemos hacer para cambiar eso? Pues según un reciente estudio esto podría arreglarse al someter al cerebro a descargas eléctricas.

La estimulación transcraneal de corriente directa es un método seguro y no invasivo para alterar los flujos eléctricos creados por el cerebro, influyendo así en la actividad de las neuronas en zonas específicas del sistema nervioso central.

La técnica consiste en hacer pasar pequeñas descargas eléctricas a través de electrodos colocados en el cuero cabelludo. Esto podría ayudar a mejorar las habilidades matemáticas, la memoria, el aprendizaje de idiomas y la atención. El descubimiento fue hecho por Richard Chi y Allan Snyder –investigadores de la Universidad de Sydney en Australia–, quienes diseñaron un interesante experimento para poder corroborar su teoría.

Lo primero que hicieron fue reclutar a 60 voluntarios a los cuales enseñaron a resolver acertijos que consistían en problemas aritméticos expresados en números romanos hechos con palitos de madera. Lo que querían lograr era acostumbrarlos a que resolvieran los problemas de una manera específica: corregir las ecuaciones moviendo los palitos para crear nuevos números. Después se les dio un nuevo tipo de acertijos que necesitaba el uso de una lógica distinta, ya que para resolverlos no había que cambiar los números sino los símbolos de las ecuaciones.

Mientras los particiantes resolvían estos nuevos acertijos, se les dio estimulación eléctrica en dos zonas específicas del cerebro: los lóbulos temporales (ubicados a ambos lados de la cabeza). En un hemisferio recibían descargas que estimulaban la actividad neuronal mientras que en el otro lado recibían estímulos que la inhibían. Cabe mencionar que el lóbulo temporal derecho está involucrado en la percepción del mundo de nuevas maneras y en la resolución de problemas creativamente.

Los resultados arrojaron que aquellos a los que se les estimuló el hemisferio derecho tuvieron tres veces más respuestas correctas que aquellos a los que se les estimulaba el hemisferio izquierdo. La combinación de estimulación e inhibición podría haber forzado a los participantes para que resolvieran el problema de manera completamente distinta en lugar de hacerlo como estaban acostumbrados.

Tal vez las pruebas no son totalmente concluyentes, pero los experimentos siguen. Quizás estas investigaciones nos podrían ayudar a entender más de la naturaleza de nuestro cerebro y a la larga podrían incluso llevarnos a encontrar maneras de convertir nuestra mente en software. La investigación también podría tener implicaciones increíbles. ¿Se imaginan una persona con un supercerebro gracias a la sobreestimulación eléctrica? Sería algo sin precedentes y digno de la ciencia ficción.

Sé que apenas se está empezando a investigar este fenómeno, pero ¿quién sabe? Tal vez la solución a muchos de nuestros problemas esté a una descarga eléctrica de distancia.

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