Sabíamos que, tarde o temprano, la justicia británica terminaría por sacar los colmillos. A partir del 11 de enero, el caso de Julian Assange será transferido a la corte de Belmarsh, ciudad donde se encuentra una prisión donde se retiene a los acusados por terrorismo sin juicio previo. Este movimiento aumenta las sospechas de que Reino Unido juzgará al fundador de WikiLeaks por este delito.

De acuerdo con Amnistía Internacional, Belmarsh es el Guantánamo inglés. Entre los que han pasado por las celdas de esta cárcel se encuentran Abu Hamza al-Masr, extremista islámico; Manfo Kwaku Asiedu, responsable de los intentos de ataque de bomba en Londres en 2005; Richard Tomlinson, ex agente del MI6, acusado de revelar información sensible; y Lotfi Raissi, conectado con los ataques a las Torres Gemelas del 9-11.

Todo parece indicar que Reino Unido está allanando el terreno para una eventual extradición de Assange a Estados Unidos. Recordemos que los norteamericanos están trabajando en una acusación bajo el cargo de espionaje, aunque no se descarta que también se le impute el delito de conspiración. Son muchos los políticos, encabezados por el senador Joe Biden, que piden a gritos que se le trate a Assange como terrorista.

El panorama se complica para el fundador de WikiLeaks, ya que el gobierno inglés tiene la facultad de retener indefinidamente a sospechosos de terrorismo sin necesidad de que pasen antes por la corte. Por esta razón, si los jueces de Belmarsh lo consideran necesario, la justicia británica podría encerrar a Assange a pesar de carecer de pruebas que respalden el caso.