Al igual que el de España los gobiernos de muchos otros países vienen desde hace tiempo impulsado legislaciones absolutamente coercitivas para frenar la mal llamada en muchos casos “piratería” en la red. Por ejemplo una de las que más se habló (al menos aquí en España porque son vecinos) fue de la Hadopi, legislación “antidescargas” aprobada en Francia hace más de año y medio que se destaca por ser muy dura.

Pero además de por eso, la Hadopi también está destacando porque no está consiguiendo en absoluto los objetivos para los que fue creada: hacer descender el número de las descargas y frenar la caída en picada que sufre la industria cultural del país que nos ocupa.

Respecto a lo primero podemos tirar de varios estudios para sustentar la afirmación. Por ejemplo en el mes de marzo de 2010 la Universidad Rennes presentó un estudio el cual dejaba claro que las descargas en Francia no solamente no habían descendido con la puesta en marcha de la Hadopi sino que además estas se incrementaron en un 3%.

Por otro lado a comienzos de este mes de enero la empresa comScore liberó otro estudio cuya principal conclusión era que el uso de Megaupload (uno de los servicios de descarga directa más conocidos, si no el que más) había crecido en Francia nada más y nada menos que más de un 35% a lo largo de los dos últimos años. Es decir, que la Hadopi tampoco ha conseguir pararle los pies a un servicio que la mayoría de los usuarios utilizan para alojar y distribuir contenidos protegidos.

Así que ya hemos visto que la ley no funciona en cuanto a frenar las descargar. Ahora pasemos a sus efectos sobre la industria que se pueden resumir en una única palabra: ninguno.

Sí, exactamente eso, la ley Hadopi no le ha hecho ningún bien a la industria cultural francesa, o por lo menos a la relacionada con la música. Concretamente la industrial musical del país acaba de desvelar que el volumen de negocio de su sector ha caído en 2010 un 5,9% respecto a 2009 (a finales de 2009 registraron una caída del 3,2%, mucho menos que el 15% que sufrieron en 2008, por lo que pensaron que la tendencia de caída estaba frenándose --se supone que gracias en parte a la Hadopi--. Se equivocaban).

Y esto es lo que pasa cuando se aprueban leyes a la torera sin un debate previo serio y calmado entre todas las partes involucradas en el conflicto. Pero desgraciadamente la mayoría de los políticos siguen sin entenderlo y en España lo acabamos de ver con el rescate de la “Ley Sinde”, que al igual que la Hadopi pretende frenar las descargas y la sangría de la industria, y tampoco lo va a conseguir.

Finalmente, y ya termino, me gustaría recordar otra vez más (a ver si a base de repetición conseguimos algo) tanto a la industria como a los políticos que la única solución a la industralización de la piratería es dejar de cargar contra la tecnología, dialogar, y aceptar que gran parte de la culpa de que la industria cultural haya llegado hasta la complicada situación en la que se encuentra hoy es de vosotros mismos por no haber sabido adaptaros/aprovechar la revolución tecnológica (que a su vez, entre otras cosas, ha provocado un visceral cambio en los hábitos de consumo de millones de personas).

Imagen: PC INpact