Afortunadamente el uso del término hacking - así como su acto mismo- ha logrado expandirse más allá de la escena en la que fue creado.

Hoy por hoy los hackers han sido redimensionados y su relación con la tecnología se entiende desde distintos ángulos. Las disciplinas que han sido impactados más positivamente por la filosofía hacker -más allá del software y el internet- han sido el urbanismo y más recientemente, el periodismo.

Bajo el lema, “Explora todo”, el arqueólogo - alguna vez patineto - Bradley L. Garret , infiltra y explora la infraestructura urbana de las ciudades para documentar túneles, techos, catacumbas, fábricas abandonadas, sitios de construcción, búnkeres nucleares y en general, los límites espaciales de nuestra civilización en el impresionante blog Place Hacking.

El acceso a infraestructura pública funcional o en ruinas, irónicamente y por lo general es muy restringido. Garret como todo buen hacker, se dedica a estudiar problemas y diseñar soluciones efectivas. En este caso, el sistema que se pretende abrir, es la ciudad. El resultado tan solo en 2010, fueron 110 locaciones hackeadas, 11 mil fotografías, 20 horas de video y miles de palabras escritas en su blog y publicaciones académicas.

Varias son las etiquetas que se utilizan para referirse a la exploración urbana, también llamada urbex y hasta espeleología urbana. Garret simplemente cree que es “place hacking”. Su visión de lo que esto significa incluye otros tipos de interacción extrema con el espacio como lo son el parkour y el “drainning”. Sí, la celebración del drenaje: