¿Qué tienen en común Android y Windows?

Podría parecer que absolutamente nada. Android es un sistema operativo orientado a dispositivos móviles, un fork de Linux. Windows es el sistema operativo más popular para escritorio. ¿Entonces? Lo más probable es que esto les parezca una locura, pero les voy a pedir que viajemos en el tiempo hasta principios de los 90’s para ver que ciertamente entre el *fenómeno Android* y el *fenómeno Windows* existen más similitudes de las que podría parecer en un primer momento.

En esos momentos la computación personal apenas comenzaba. Las empresas empezaron a fabricar ordenadores en los que incluían un sistema operativo propio, a veces único para cada modelo. Commodore 64, ZX Spectrum o Cromemco son algunos de los ejemplos más famosos. Todo esto hasta que a Microsoft se le ocurrió empezar a ofrecer un sistema operativo que se pudiera usar en cualquier máquina: DOS, el antecesor de Windows.

Ahora pensemos en los inicios de la telefonía celular. Los primeros teléfonos móviles eran en realidad piezas muy elaboradas de *hardware* que no tenían un sistema operativo. Si tuviéramos que compararlos con las computadoras de hoy en día, estos serían algo así como una calculadora científica. Sigamos con la historia.

Uno tras otro los equipos fueron mejorando y la telefonía móvil pasó a la era digital. Aún así no teníamos nada destacable en cuanto a software; quizás una alarma, una libreta de contactos y poco más. Aquí es cuando nacen y se consolidan las grandes marcas que hoy todos conocemos –como [Nokia](/tag/nokia) o [Motorola](/tag/motorola)– que **lograron su éxito a base de mejorar el hardware**, no hicieron nada revolucionario en el software de sus pequeños teléfonos con pantalla de cristal líquido y su teclado T9. Todos eran básicamente lo mismo. Siguiendo con la comparación, tendríamos equipos equivalentes a las Commodore o las Spectrum, con un sistema operativo diseñado para cada marca o modelo.

A mediados de los 90’s empiezan a aparecer los teléfonos un poco más «inteligentes». Eran básicamente un PDA con teléfono integrado. A partir de ahí el desarrollo de los teléfonos móviles nos trajo cosas como cámaras, opción de grabar video y pantallas a color. Los teléfonos empezaban a necesitar más capacidad de procesamiento y una cosa llevó a la otra. Empezó a aparecer *software* de terceros (normalmente juegos o cosas por el estilo) que se podía instalar en el teléfono. Más o menos en el 2000 llega Symbian y le da un nombre a los sistemas operativos móviles. Es de los primeros que la gente empieza a reconocer y con él comienza la separación verdadera entre el *hardware* y el *software* en la telefonía celular. Volviendo a la comparación con las computadoras, DOS fue el que empezó con la separación hardware-software (que capitalizaría **Windows** años después).

En la historia de las computadoras personales hubo un momento en el que el hardware dejó de ser tan importante y la gente empezó a comprar «computadoras Windows» o a armarlas ellos mismos. Los costos del equipo bajaron mucho por que los fabricantes podían vender las piezas a quien fuera, no solamente a una marca. La situación ayudó a hacer de la computadora personal algo más común y accesible.

Esto es lo que está pasando en estos momentos en el mercado de los móviles. [Apple](/tag/apple) y [RIM](/tag/rim) están en la vieja fórmula hardware+software, pero también tenemos Android, el sistema operativo que todos los smartphones pueden usar. Las empresas capaces de producir hardware para smartphones ya no tienen que preocuparse por crear un sistema operativo funcional, ni invertir en su desarrollo. Por ejemplo HTC, que antes fabricaba equipos con el horrible Windows Mobile, pasó a ser una compañía más notoria cuando empezó a producir terminales con **Android** (aunque al principio haya tenido la ventaja de ser [apadrinada por Google](/tag/nexus-one)).

La gente todavía se identifica mucho con las marcas en los móviles pero, si la tendencia sigue como va, lo más probable es que veamos a más y más usuarios pedir un teléfono con Android en lugar de un teléfono de X marca. Y esto puede ayudar mucho en la penetración de los móviles de gama alta. Probablemente asistamos a una baja en los precios de los smartphones con Android, como se vio en la época de DOS-Windows con las computadoras personales. Más y más empresas se aventurarán a experimentar con este sistema operativo.

Pero si la historia de Android sigue por donde fue la de **Windows**, tendremos problemas. Si Google no se ve reflejado en el espejo de Microsoft, podríamos repetir el cuento de Windows ME y Vista, presentar grandes vulnerabilidades (virus y problemas de seguridad) y otros problemas. Las buenas noticias son que hasta el momento el iPhone y las BlackBerry siguen siendo gran competencia y se han mantenido innovando, lo que obliga a Google a hacer lo propio con **Android**. De momento el futuro de Android es prometedor.

Si Google hace todo bien, tendremos Android para rato, lo que ayudará enormemente en el desarrollo de más y mejores smartphones.

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