¿Por qué a los actores involucrados en el actual languideciente ecosistema de la industria cultural, del que forman parte fundamental los artistas, les cuesta tantísimo evolucionar? La pregunta es interesante y no han sido pocos los que la han contestando tirando de diversos argumentos, siendo uno de los más repetidos --el cual servidor suscribe cien por cien-- el que apunta a la ignorancia como la principal culpable.

Bueno, otra quimera más” podrán pensar muchos. Pues no, ya que existen numerosos ejemplos palpables que sustentan la mentada conclusión y con dos de ellos vengo. Concretamente voy a hablar de dos recientes casos, uno protagonizado por el cantante Alejandro Sanz y el otro por el cantautor Luis Eduardo Aute, que muestran hasta qué punto la capacidad de innovación de la industria cultural en general y de muchos artistas que la forman en particular, está arrestada por orden de la ignorancia. Empiezo por el último.

Para el que no lo conozca Luis Eduardo Aute es un cantautor, pintor y director español de mucho y merecido renombre --al que por cierto yo personalmente admiro desde hace un porrón de años, y eso que solo tengo veinticuatro--, quien como otros muchos artistas españoles en varias ocasiones ha saltado a la palestra para hablar del tema propiedad intelectual, industria de la cultura etc. Hasta aquí nada inusual ni revelador, pero si nos fijamos en las dos últimas declaraciones del creador que nos ocupa relacionadas con estos temas las cosas cambian.

La primera de ellas la hizo en diciembre de 2009 a los micrófonos de la Cadena SER y dijo que si no se le pone freno a la piratería “en cinco años esto desaparecerá. No habrá ni canciones ni música”. La segunda acaba de llegar el día de hoy y como veréis es completamente opuesta:

La industria se derrumbará, pero la cultura seguirá siempre. Se seguirá escribiendo, haciendo música y rodando películas. Estamos condenados a entendernos y creo que internet supone un antes y un después. Y estoy de acuerdo con gratis total en el mundo de la cultura, que la cultura sea gratis.

¿Extraño y visceral cambio de postura verdad? Pero antes de ir con las conclusiones, sigamos con Alejandro Sanz y sus declaraciones.

Al igual que Luis Eduardo Aute, Alejandro Sanz también es uno de los artistas más laureados del panorama musical español y también ha opinado sobre los temas que nos ocupan en más de una ocasión. Por ejemplo, entre otras muchas barrabasadas --que ha superado recientemente al comparar los derechos de los niños africanos a acceder a medicamentos con los de propiedad intelectual de los creadores-- el mes de diciembre decía que:

Aquí se protege al pirata, al proxeneta de las canciones robadas (trata de blancas, de negras, fusas y semifusas), aquí y anteayer se votó para proteger el derecho del pirata a mantener su burdel musical abierto y se votó en contra del artista... y de nuestros derechos... sí, señoras y señores, DERECHOS. ¿Saben cuántos puestos de trabajo se han perdido en la música por culpa de los talibanes y sus compinches, por la complicidad de gran parte de nuestra sociedad incluidos muchos de nuestros políticos?

Un discurso muy fuerte y hasta violento sin duda, pero si echamos la vista atrás vemos que hace tan sólo tres años comentaba:

Lo de la crisis musical, que es cierta para la mayoría de músicos, no tiene que ver tanto con fenómenos como la piratería sino con que los que durante años han vivido como mariscales no se han enterado de qué va la película […] La gran industria discográfica española se ha devorado a sí misma, y eso suele pasar cuando hay más avaricia que talento y amor al arte. Quienes decidían se dedicaban a pulirse unos presupuestos brutales con promociones absurdas y gastos inconfesables; todo menos invertir en producto nuevo, todo menos arriesgarse. Y eso coincide en un momento en que el modelo del negocio va cambiando radicalmente y los hábitos de consumo ya no tienen nada que ver con los del pasado.

Y ahora sí, a las conclusiones que se desprenden de todas estas declaraciones en mi opinión: tanto Alejandro Sanz como Luis Eduardo Aute tienen una confusión consigo mismos sobre el nuevo panorama al que se enfrenta la industria cultural de proporciones importantes ya que aunque ciertamente todo el mundo modifica sus opiniones y percepciones en relación a lo que sea, saltar de una postura extrema sobre X tema a la contraria en tan poco tiempo y de manera tan contundente denota que realmente no se tiene muy claro de qué va muy bien ninguna de las dos posiciones.

Por otro lado creo que tanto vaivén responde a dos factores principalmente. Uno, a la comentada falta de conocimiento medianamente serio sobre los temas de los que se hablan, y dos, a la intoxicación constante de SGAEs y CEOs de discográficas a quienes se les da muy bien el arte de tergiversar.

Por todo esto, y muchas otras cosas que se podrían añadir, me gustaría cerrar diciendo que todos deberíamos relajar un poco nuestras posturas ya que como vemos las cosas nunca son blancas o negras sino que están llenas de grises. Particularmente creo que nosotros los ciudadanos, sin perder el punto crítico y de presión moderada, debemos centrar mucho más nuestros esfuerzos en divulgar ya que tanto el caso de Alejando Sanz como el de Luis Eduardo Aute nos demuestran lo necesario que es.