Me ha encantado esta columna sobre la conexión forzada que planea hacer el gobierno de Estados Unidos con la orientación sexual de Bradley Manning para justificar la política don't ask, don't tell en el ejército. El texto es del politólogo e internacionalista mexicano Genaro Lozano, y reproduzco una parte para ilustrar mi punto:

Es en la política interna de EU donde estos cables podrían tener mayor eco. De entrada, porque ya hay varios grupos que se han montado en esta coyuntura para conectarla con una iniciativa que terminaría con el veto indirecto para que las personas gays y lesbianas puedan servir en el Ejército estadounidense. El hecho de que Bradley Manning, el soldado que filtró los cables a Wikileaks, sea gay, ha ocasionado que quienes estén en contra de terminar con esa política discriminatoria, la justifiquen bajo el argumento de que Manning es la prueba viva de cómo los homosexuales no son aptos para el servicio militar. Incluso Mike Huckabee, un ex candidato presidencial republicano, está pidiendo la pena de muerte para Bradley por traición a la patria.

Coincido con Lozano: los cambios más importantes tras la filtración de WikiLeaks se darán al interior de Estados Unidos. Ahí está el caso del Acta SHIELD, que endurece la legislación para evitar que se dé una futura filtración. Sin embargo, la lectura que da el politólogo es muy interesante, sobre todo porque la reforma dentro del ejército de Estados Unidos marcaría un precedente para muchos otros aparatos castrenses en el mundo. Es innegable que muchas políticas interiores de EE.UU (malas o buenas) suelen desencadenar un efectó dominó en otros rincones del planeta.

Es obvio que vincular la orientación sexual de Manning con su actividad como soplón es una relación forzada y una excusa tonta. Sin embargo, los conservadores saben que es mejor un argumento inverosímil y ridículo a no tener ninguno. En un país capaz de la mentalidad más abierta y la más cerrada, el resultado puede ser impredecible. Hablamos de la misma nación que rebotó la Propuesta 8 sobre el matrimonio homosexual. Y en América Latina no estamos mejor respecto a homofobia. Basta darle un pequeño vistazo a los comentarios de este artículo sobre la situación de los gays en el ejército mexicano para percatarse.

Desde hace bastante tiempo que el tema del levantamiento del veto tácito a soldados homosexuales está en discusión. Ahora los detractores de la iniciativa han aprovechado ese demonio llamado WikiLeaks para sostener lo indefendible. Aunque las filtraciones han sacudido duro a Estados Unidos -- sobre todo en su aparato diplomático -- también representan una oportunidad para que los conservadores polaricen aún más su postura y recrudezcan algunas medidas. El caso de Manning es sólo un ejemplo más de cómo WikiLeaks, sin querer, ha puesto la mesa para que los radicales de derecha se ganen un cheque en blanco (de monto pequeño, pero cheque al fin). Y es que muchas veces lo único que hace falta es un pretexto para que una medida impopular se convierta en una panacea legislativa.

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