Con los rusos no se juega, es el mensaje que envía el Servicio Federal de Seguridad (FSB) a WikiLeaks. La semana pasada, Julian Assange afirmó que está trabajando en la liberación de un paquete de documentos que incriminaría al gobierno y la elite empresarial del gigante euroasiático. A pesar que los rusos han dicho que no representa ninguna amenaza para su pais, han advertido a WikiLeaks sobre las consecuencias de revelar dicha información:

"Los análisis preeliminares muestran que no existe ninguna amenaza para Rusia por parte de la fuente de Julian Assange. Deben entender que si tenemos el deseo y el equipo adecuado, es posible apagarlos para siempre".

El FSB es conocido por mantener contacto con células de piratas informáticos para realizar el trabajo sucio. El periodista Andrei Soldatov reveló en su libro que el servicio secreto tiene una alianza sofisticada con varios hackers, a quienes encargan los ciberataques a sitios web declarados como "enemigos del Estado". Assange declaró que buena parte de la información que tienen sobre Rusia viene de agentes estadounidenses, ya que el idioma es uno de los problemas principales para obtener documentos de inteligencia en países extranjeros que no son angloparlantes.

Cualquier rol que jueguen los oficiales de Estados Unidos en la publicación de los documentos -- sea real o no -- puede sacudir las incipientes relaciones entre Washington y Moscú. Pero al mismo tiempo, obtener documentos secretos de los rusos a través de los estadounidense puede minimizar la credibilidad de dicha información. "Claramente, hay una sobrecogedora evidencia de que las filtraciones de WikiLeaks sobre el Ejército de EE.UU son genuinas. Vienen de alguien dentro de las fuerzas armadas", señala Anatol Lieven, del King College London. Sin embargo, el experto afirma que los secretos de Rusia ya han pasado por un filtro, por lo que no tienen la misma calidad de origen. "Aún si el material fuera genuino", apunta Lieven, "fácilmente se puede ver cómo el gobierno ruso podría desestimar los documentos".

Parece que WikiLeaks afrontará algunas turbulencias si quiere revelarle al mundo los secretos de Rusia. Por su parte, los rusos ya han mostrado los dientes, advirtiéndole a Assange que no encontrará un terreno tan llano como con las filtraciones previas. Así que cuidad, señores, que el oso está agazapado.

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