Luego de haber comenzado una interesante discusión en el post Crea tu propio departamento de “Investigación y Desarrollo” personal durante el 2011, creo que ha llegado el momento de comenzar a concretar algunas ideas. Los invito a leer el post previo antes de entrar de lleno en el tema que hoy propongo.

El aprendizaje nunca termina. Una de las cosas que más nos motiva en la vida es poder experimentar nuevas sensaciones. Una forma de lograrlo es aprendiendo cosas nuevas. Nunca vamos a saber lo que se siente manejar un avión hasta que tenemos la habilidad y el conocimiento para hacerlo. Una gran cantidad de experiencias que podemos vivir necesitan de sabiduría, y tener las herramientas adecuadas. Un manual, un reglamento, una guía, un libro. Algo que te permita conocer a profundidad los detalles de lo qué deseas vivir. Hay cosas fáciles, que con solo mirar un poco, usar el sentido común, y tener una pequeña practica, podemos recrear a la perfección. Incluso hay cosas que parecen venir "de fabrica": caminar, correr, sonreír, llorar, hablar. Las cuales, en un momento de nuestras vidas, las aprendimos, y olvidamos que necesitamos aprenderlas.

Podemos inferir que al no aprender, estamos comenzando a morir. Estamos negando la facultad de vivir todos los años, nuevas aventuras. De ser más completos, felices y mejores seres humanos. El que ya no quiere aprender nada, es porque ya no quiere vivir nada. El gran problema, es que nos hemos reducido como sociedad, al aceptar que la educación formal, la escuela y la universidad, son los únicos (y últimos) caminos en nuestro proceso de aprendizaje. En ningún lado enseñan el PhD de la felicidad, y nos empeñamos en no querer aprender más allá del ultimo año, de la ultima carrera que cursamos, del último doctorado.

Hay dos factores que determinan nuestro cansancio para aprender nuevas cosas: la arrogancia y el aburrimiento. Google nos hace expertos en todo, nos da el poder arrogante de saber todas las cosas, llenando nuestra mente de la nada de la "búsqueda sin fin". Indirectamente, gracias a unas teclas y clicks, nos creemos los más grandes conocedores de la historia. Vamos caminando con la arrogancia del que no sabe nada, pero en unos minutos puede saberlo todo. Nos sentimos poderosos, aun reconociendo nuestra ignorancia. Por otro lado, nos estamos aburriendo, cada día tenemos menos tiempo para la reflexión, necesitamos estar ocupados cada segundo de nuestras vidas, tenemos el iPod, el teléfonos conectado a Internet, tenemos el Twitter, el Facebook, el chat, el email, las mejores series de TV de la historia, los mejores videojuegos. Tenemos un ejercito de distracciones atacándonos cada segundo. Y pareciera, que todo esto lo tenemos para no aburrirnos. Al final de 10 años, miras atrás y ves tu vida como un simple cambio de estado en Facebook y Twitter. Cierra los ojos y ve pasar, en tu imaginación, cada actualización que hiciste durante el último año.

¿Te sientes bien o mareado o feliz?

Pero por otro lado, nunca en toda la historia de la humanidad, hemos tenido mejores herramientas para aprender cosas nuevas. La Internet es una verdadera maravilla, es el Santo Grial del conocimiento y la colaboración. Lo único que necesitamos es despertar del letargo. Decidir hacer las cosas, y no esperar que se te pase la vida en ello. Esto no tiene que ver con los eternos propósitos de Año Nuevo. Lo veo más como un habito, como el comienzo de un plan a largo plazo, en el cual podemos ir aprendiendo pequeñas cosas, que cuando las mires en perspectiva dentro de 5 años, te puedan ser de mucha utilidad, y que sean parte activa de tu vida, y de tus experiencias.

  1. Crea una lista con 4 cosas sencillas que te gustaría aprender el próximo año.
  2. Establece las prioridades. En base a tu tiempo libre asigna a cada prioridad un tiempo real en tu calendario de actividades. Más importante más tiempo.
  3. Si algo es muy complicado o efímero, divídelo en partes. "Quiero aprender a cocinar" = "En el 2011 aprenderé a preparar el mejor arroz del mundo" o "en el 2011 aprenderé 5 recetas de cocina". Al mantenerlo básico tienes más oportunidad de hacerlo.
  4. Diviértete con lo que aprendas.
  5. Piensa en el largo plazo disfrutando del corto plazo.
  6. Revisa tu lista varias veces en el año y evalúa lo que ya aprendiste. Mira si eso puede servirte para lograr el siguiente objetivo.
  7. Aprende.

Algo que siempre ayuda y da mucha inspiración, es saber que cosas quieren aprender otras personas. Los invito a usar los comentarios para ello. El sólo ejercicio de hacerlo es todo un despertar de la conciencia y nuestros intereses en la vida. Yo tengo un tiempo aprendiendo sobre el vino y como apreciarlo de mejor manera. No se gran cosa aún, pero cada vez que me reúno con amigos y descorchamos una botella, es una gran experiencia. Parecemos expertos franceses sacados de un mal juego de rol, ambientado en los años 20s. Que bien que la pasamos.

La clave de todo esto es poner a trabajar la mente, dejar el aburrimiento y lanzarnos en la aventura de aprender cosas nuevas. El resultado, sea como sea, termina haciéndonos mejores personas. Y en el camino, ganamos cierta sabiduría, sobre todo si aprendemos cosas que podemos llevar a nuestra cotidianidad. Yo siempre he querido aprender a saltar en paracaídas, no creo nunca estar en una situación que ese conocimiento me pueda ser de gran utilidad. Pero estoy seguro que si existe un único salto, y lo hago bien, la experiencia literalmente vale una vida.

Foto por Martin Gommel