Reconozco que esta mañana al toparme con la imagen no pude evitar una carcajada. Cómicamente pretende reflejarse la visión que los usuarios de las tres principales plataformas smartphone tienen unos de otros. Un conglomerado de estereotipos sin fundamento que nacen desde el más exhacerbado fanatismo, intrínseco al hombre por definición.

Según la tira cómica de marras, todo propietario de un iPhone puede ser visto como un niño caprichoso o un descerebrado sectario, mientras que los de Android se enmarcan en el ámbito de los paletos de clase baja. Peores percepciones las que comúnmente se asocian a los usuarios de BlackBerry: que en el mejor de los casos son tildados de anticuados y en el peor de prehistóricos. Sí, puede que al echar un vistazo a la ilustración nos riamos, pero al poco echamos un vistazo al grupo en el que supuestamente nos enmarcamos y dejamos de encontrar motivos para el jolgorio: no juzgues si no quieres ser juzgado, que se dice...

Posiblemente de las cuatro columnas que apreciamos, la segunda desde la izquierda (cómo nos vemos a nosotros mismos) sea la más certera. Muchos argumentarán a capa y espada que no es su caso, pero lo cierto es que inconscientemente nos dejamos arrastrar por las ideas preconcebidas y las imágenes de marca, adquiriendo aquellos productos que mejor reflejan la imagen exterior a la que aspiramos.

Snob, cerebrito o ejecutivo: tres ideales aquí plasmados por C-Section Comics que, aunque nos pese, se ajustan precisamente a aquellos mercados en los que Apple, Google y Research In Motion tienen su mayor base de asiduos. Baste comprobar como RIM comienza a sudar la gota gorda al constatar que sus dos grandes rivales están irrumpiendo en su principal segmento: el corporativo.

Vamos a hablar ahora en tono idealista, algunos dirán que demagogo ¿no sería excepcional que dejásemos de comprar teléfonos, consolas de videojuegos o coches en base a su orientación perceptiva? ¿Y si por una vez nos fijásemos única y exclusivamente en qué puede ofrecernos tal gadget y eligiésemos en consecuencia, atentos únicamente a sus características?

Quiero creer que hace tiempo que dejamos de comprar tal fragancia pensando que su aroma nos hará tan atractivos a los ojos de los demás como el modelo que la anuncia. ¿Por qué sin embargo seguimos empeñados en correlaciones tecnológicas absurdas? Riámonos del chiste, pero reflexionemos un poco sobre ello.

Vía: TechCrunch