La noche del viernes, el narcotraficante mexicano Antonio Ezequiel Cárdenas Guillén -- conocido en el hampa como *Tony Tormenta -- murió en un enfrentamiento armado entre miembros del cártel del Golfo y elementos de la Marina. La confrontación duró casi nueve horas, y se llevó a cabo en las calles de la ciudad de Matamoros, Tamaulipas. El fuego abierto mantuvo durante este tiempo a la población encerrada en casas, comercios y oficinas, quienes atestiguaron cómo los sicarios caían abatidos por las balas. Muchos ciudadanos aprovecharon sus teléfonos móviles para grabar la balacera, y ahora un buen número de estos vídeos amateur circulan por YouTube.

La creciente ola de violencia en México hace que estas imágenes sean cada vez más habituales en la red. Aunque los medios masivos de comunicación (en especial la televisión) hacen una cobertura continua de la guerra contra el narcotráfico, buena parte de la información no llega al espectador promedio. En este sentido, Internet se ha erigido como una fuente sin censura que muestran una arista -- a veces hasta espeluznante -- de cómo se vive este conflicto armado en las calles.

En este sentido, el Blog del Narco es el ejemplo más conocido de esta labor. En una entrevista reciente, el autor de este sitio web -- cuya identidad se ha mantenido en secreto por seguridad -- confiesa que su labor es darle a la ciudadanía "un medio que no digiera las noticias antes de publicarlas." Dada la cortina que pesa sobre algunos noticiarios informativos (por ejemplo, en cuestiones de abusos hacia los derechos humanos por parte de soldados), estos vídeos proveen de una perspectiva privilegiada -- un periodismo ciudadano incipiente -- que permite romper con el cerco informativo.

Sin embargo, muchas voces se levantan en contra de la proliferación de estos vídeos, bajo el argumento de que sólo promueven el morbo de los ciudadanos. ¿Está mal que este tipo de material se suba a YouTube? Para nada. La información debe ser compartida, por más dolorosa que pueda parecernos. Después de todo, son imágenes que, desgraciadamente, se reproducen en muchísimos puntos de todo el país. Sin embargo, coincido en que subir esta información es sólo la mitad del camino, un proceso incompleto.

A propósito, tomo como ejemplo la acción de WikiLeaks con el paquete de 92 mil documentos sobre Afganistán e Irak. Su verdadero éxito no fue la mera liberación de la información, sino que consiguieron compaginarla con el análisis profundo de los medios de comunicación establecidos. Existe la errónea percepción de que la red está fraguando una batalla contra el mainstream. Contrapeso no es sinónimo de antítesis, sino de complemento. Internet da peso a temas que la agenda común no toca, pero es mediante el trabajo conjunto que la información alcanza su potencial máximo. La veracidad es el objetivo tanto de lo digital como de lo análogo -- aunque sea más en la teoría que la práctica.

Vídeos como los de la balacera de Tony Tormenta deben ser considerados como información en bruto. Se necesita de un tratamiento responsable y analítico para generar contenido de calidad. Como los ingredientes, los datos duros son digeribles, pero para un menú exquisito se requiere de la mano de un cocinero experto. Sea desde el reflector de un telediario o la trinchera de un blog personal, es nuestra resposabilidad (y derecho) convertir el morbo en conciencia. Después de todo, es la sazón del chef la que da el toque maestro a cualquier platillo.