¿Ya les había dicho que el iPad es una maravilla? Una de las características que más me gusta esta tablet es su capacidad para convertirse en un instrumento musical. Por ejemplo, el grupo mexicano de música electrónica Nortec ha empleado estos aparatos para sus presentaciones en vivo. Yo, menos ambicioso que ellos, sólo me divierto un rato jugándole al DJ con Beatwave o tocando el piano con Virtuoso -- ambas aplicaciones son gratuitas, por si gustan descargarlas. Sin embargo, por un par de dólares ($2.99) también puedes convertir tu iPad en un violín con Magic Fiddle.

Para muestra, un botón:

Ge Wang, co-fundador de Smule -- firma que desarrolla este software -- comenta que Magic Fiddle no se trata sólo de interpretar notas pre-grabadas. Falso. El programa permite que el iPad sea capaz de crear música. Aunque a primera vista lo parezca, la aplicación no es una mera adaptación de Guitar Hero a otro instrumento de cuerdas. Por el contrario, Wang aprovechó la usabilidad de este tipo de juegos para hacer más accesible este violín virtual.

Magic Fiddle utiliza modelos físicos desarrollados en Stanford, donde Wang es profesor asistente del Centro de Investigación Computacional en Música y Acústica (CCRMA). De este modo, el iPad es programado para generar y crear sonidos únicos. A pesar de que estas notas no son 100% exactas a la de un violín real, siguen el mismo modelo acústico. El resultado es que el usuario puede hacer interpretaciones libres con mucha más libertad que si sólo tratara de seguir notas predeterminadas.

Amén de lo divertido que puede ser jugar a tocar el violín, los dispositivos móviles como el iPad van ganando cada vez más y más terreno como instrumentos musicales. Si bien jamás superarán a los análogos (¿se viene otra guerra santa como entre el libro y el e-book?), son una gran alternativa para los aficionados -- a veces, regalándonos apariciones públicas memorables. Y si me lo preguntan, yo veo un par de estos instrumentos virtuales muy pronto dentro del repertorio de los artistas del futuro.