Como consecuencia directa de la llega del otoño la madrugada de este pasado domingo España abandonó el horario de verano --es decir que los españoles tuvimos que atrasar una hora nuestros relojes--, cambio de hora al que le seguirá otro el próximo mes de marzo (se adelantan los relojes una hora para "volver" al horario de verano) y los cuales se hacen con el objetivo principal de aprovechar más la luz diurna a lo largo del año y así reducir el consumo global de energía.

Estos cambios de horarios, que no son exclusivos de España ni mucho menos, han estado rodeados por la polémica desde que en 1974, a causa de la crisis del petróleo, muchos países del mundo decidieran implementarlos en sus territorios para aprovechar más la luz natural. A priori y siguiendo la pura lógica la medida es beneficiosa, pero el caso es que los cambios de horarios que se realizan anualmente también acarrean problemas y por otro lado a día de hoy todavía no está nada claro si los mismos son realmente eficaces para ahorrar energía.

Nos enfrentamos pues los países que adoptamos el horario de verano actualmente a la disyuntiva de si mantener o no mantener dos horarios diferentes --el de verano y el de invierno--, problema que en un primer momento no parece demasiado complejo, hasta que uno se para a cavilar. Veamos el tema en detalle y luego que cada cual saque sus propias conclusiones.

Explicando los cambios de horas

Antes de meterme con los pros y contras de los cambios de horas es necesario entenderlos bien (no es muy complicado pero la verdad que tiene su gracia).

Como la mayoría sabrá de sobra el planeta está dividido en 24 husos horarios y cada país se encuentra situado en uno el cual marca la hora oficial del territorio por la que su población rige sus actividades diarias, a lo que tenemos que sumar que dependiendo de la estación y el lugar de la Tierra en el que nos encontremos la duración de los días y las noches van cambiando en el transcurso del año.

Entonces, a comienzos de primavera y hasta principios de otoño, que es el periodo del año con mayor insolación, lo que hacen muchos países es adelantar en una hora temporalmente sus husos horarios para hacer coincidir la hora a la que normalmente la población comienza su actividad con la salida del Sol y “ganarle” así una hora a la noche.

Finalizado el periodo de mayor insolación, principios de otoño, esos países vuelven “a sus husos de siempre” atrasando una hora para adaptar nuevamente las actividades de la población al nuevo ciclo de luz solar.

Supuestos beneficios

En teoría estos dos cambios de horas en el año acarrean varios beneficios, siendo el más notable de ellos que se reduce de manera considerable el gasto de energía al reducirse a su vez la necesidad de las personas de utilizar iluminación artificial a lo largo del día.

Además de esto el horario de verano también beneficia a los comercios y todas aquellas actividades a las que la presencia de luz natural por las tardes les favorece y se supone que gracias a la medida los accidentes de tráfico disminuyen.

Lo malo

Pero eso es la teoría. Según diversos estudios el ahorro energético real producido como consecuencia directa de los cambios es ínfimo debido principalmente a que en general la gente mantiene su rutina horaria aunque haya cambios. Es decir, que para que los cambios fueran efectivos energéticamente hablando la gente debería levantarse cuando sale el Sol y acostarse cuando se pone, pero eso en general no pasa y “lo que ganamos por un lado lo perdemos por el otro”.

Para rematar la jugada a estas dudas hay que añadir que se sabe que los cambios de horarios generan en las personas diversos trastornos (especialmente en niños quienes ven roto su ciclo de sueño dos veces al año), estimulan la aparición de picos de demanda de energía y pueden ocasionar problemas en la agricultura.

Conclusión y encuesta

Personalmente tengo clara mi postura sobre este tema desde hace tiempo: mantener los cambios de horarios anuales en sociedades altísimamente industrializadas y tecnologizdas es bastante estúpido. En mi opinión, que coincide con la de muchos más, lo que tenemos que hacer es centrar todos nuestros esfuerzos en promover políticas de ahorro energético y no en lanzar “globos sonda” como esta medida.

Y para cerrar el post, os dejo con una encuesta sobre el tema y quedan abiertos los comentarios como siempre para que el que quiera deje sus reflexiones sobre esto de los cambios de horas.

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