Cuando usaba más asiduamente Ubuntu descubrí Prey, un fabuloso servicio del que me he declarado absoluto fan y que me ha librado de algún que otro quebradero de cabeza. Prey es un pequeño programa (realmente pequeño, son apenas 2Mb) que tras instarlo se queda corriendo en segundo plano de manera completamente transparente y que te permite localizar tu ordenador en caso de robo para recuperarlo. Es Open Source y está disponible para Windows, Mac OS X, Android y Ubuntu o cualquier otra distro de Linux.

Si sufres la pérdida o robo de tu portátil entones puedes mandar una señal de activación que marca el dispositivo como desaparecido y el programa empieza a obrar su magia. Lo primero de todo intenta localizarlo en base a las redes WiFi a las que esté conectado o el GPS en el caso de Android, aparte también permite tomar capturas de pantalla con la webcam y saber quién es el ladrón, bloquear remotamente el sistema y tomar capturas de la pantalla cada cierto tiempo con lo que si tienes suerte puede que lo localices entrando a su cuenta de Facebook o de Twitter (no sería la primera vez que pasa, sí, los ladrones son así de estúpidos).

Sin embargo muchos usuarios teníamos algunas quejas, como el número máximo de dispositivos, tres, o el número máximo de informes que se podían acumular. Por eso me he alegrado bastante cuando han anunciado su nuevo servicio de cuentas Premium, que incorpora nuevas características como saber si el dispositivo está encendido o no en cada momento, disminuir la frecuencia de actualización hasta los 2 minutos pero lo más importante es el aumento del número de informes, muy útil si has escogido la opción de que estos se realicen cada poco tiempo (en mi caso 10 minutos, con lo que a menos de dos horas tras el robo ya me había quedado sin seguimiento). Los nuevos planes incluyen de $15 dólares/mes (10 dispositivos y 25 informes) $39 dólares/mes (30 dispositivos y 50 informes), $99 dólares/mes (100 dispositivos y 100 informes) y $399 dispositivos/mes (500 dispositivos y 200 informes).

En concreto mi caso y el motivo por el que fue usar (y a adorar) Prey fue bastante peculiar y no viene mal recordarlo para saber cómo de estúpidos podemos llegar a ser a veces. Estaba yo tan tranquilo trabajando con mi portátil en la biblioteca de la universidad cuando empezó a entrarme una sed acuciante y me levanté hasta la maquina de refrescos más próxima, que estaba en el pasillo, para comprar una, no pensé que fuese a suponer ningún riesgo, esta estaba justo al lado de la puerta, iba a perder de vista el ordenador 20 segundos como mucho y la sala sólo tenía una salida. Pero cuando fui a la máquina me encontré con un viejo conocido y ocurre lo típico que empiezas a hablar, a comentar y cuando quise darme cuenta habían pasado 20 minutos.

Al volver a mi mesa en la biblioteca no sólo había desparecido mi portátil, sino mi mochila y todo mi material de estudio. Horror. Después de unos minutos de angustia hasta llegar al ordenador más cercano pude ver que el ordenador seguía estando en la Universidad, lo que no sabía en qué área. Tras investigar un rato el portátil apareció, la señora de la limpieza había pasado productos químicos sobre la mesa y había apartado tanto la mochila como el portátil a un pequeño cajón que esta tenía abajo para que no se manchasen, con lo que yo no los pude ver y cuando me dejé llevar por el pánico todavía menos. No es más que una anécdota y una muestra de que nunca está de más tomar precauciones para ponernos a salvo de los imprevistos, lo normal es que no pase nada pero ¿Y si pasa?