Ya es oficial. El tiempo de bonanzas para Nintendo, uno de los grandes pesos pesados de la industria del videojuego actualmente, ha llegado a su fin (al menos de momento): en los últimos seis meses de 2010 han registrado las peores pérdidas para ese intervalo de los últimos 7 años.

Concretamente cerraron el periodo entre el mes de abril y septiembre con un déficit de casi 25 millones de dólares (lo que es un dato que ha hecho saltar las alarmas --unido a los que comentaré después-- ya que al cierre de este mismo periodo pero de hace un año no solamente no tenían pérdidas sino que consiguieron unos beneficios de 854,5 millones de dólares) y las ventas anuales cayeron hasta los 4.470 millones de dólares (en 2009 las ventas llegaron a los 6.700 millones de dólares). Además la propia marca estima que a finales de este año fiscal 2010 sus ganancias se reducirán en un 60% respecto a las conseguidas en el año anterior y que sufrirán una caída interanual en ventas del 23%. ¿Lo peor en mi opinión? Que las ventas de todos sus pilares fundamentes se desplomaron.

Empecemos por la DS. A finales de septiembre del año pasado Nintendo había vendido 11,7 millones de videoconsolas DS, este 6,69 millones, caída que lógicamente también afectó mucho a la venta de videojuegos para el gadget: de 71,2 millones de cartuchos vendidos en 2009 han pasado a los 54,8 millones este 2010.

Y terminemos por la Wii, a la que también le ha pasado algo parecido aunque el golpetazo fue más leve que en el caso de la DS: de 5,75 millones de Wii y 76,2 millones de juegos vendidos en el 2009 descendieron hasta las 4,97 millones de unidades y 65,2 millones de videojuegos en 2010.

Finalmente la marca nipona espera cerrar el año fiscal 2010 con una caída en los beneficios netos comparados con el

¿Conclusión? Pues está clarísima creo yo: Nintendo la ha pifiado al retrasar el lanzamiento de la 3DS y empieza a ser imperioso también el lanzamiento de la Wii 2.0.