Ley de Benford predijo un terremoto

La Ley de Benford es una de las teorías matemáticas más curiosas, en principio porque parece referirse a una especie de orden en medio de la aleatoriedad matemática pero también por su aparición en la naturaleza, como sucede con la sección áurea. La ley establece, sencillamente, que si se analiza cualquier conjunto numérico, serán mucho más frecuentes aquellos cuyo primer dígito sea un 1. Esto es así y a tal punto que de acuerdo a varios estudios, el 30% de los números comienzan con 1. A partir de allí, el porcentaje disminuye gradualmente: 17,6% para el número dos, 12,5% para el tres, hasta llegar al pobre nueve, con sólo un 4,6%.

De todos modos, la aparición de esta teoría en la naturaleza "tiene que ver con cómo los seres humanos usamos los números en la práctica a partir de conjuntos procedentes de la naturaleza". Claro que por esto no deja de ser menos sorprendente y maravilloso. Malcolm Sambridge y colegas de la Universidad Nacional de Australia en Canberra dedicaron su tiempo a estudiar este fenómeno y extendieron aún más la lista de fenómenos naturales que comprueban la ley de Benford, llamada de esta manera en honor a quien la descubrió, un físico que trabajaba en General Electric.

Algunos de los nuevos miembros del club de Benford son las profundidades de más de 250 mil terremotos que ocurrieron en los últimos 20 años, el brillo de los rayos gama (detectados por el telescopio Fermi), la rotación de los púlsares y 987 enfermedades infecciosas reportadas a la Organización Mundial de la Salud en el año 2007. La ley es tan curiosa (y relativamente poco conocida) que cuando Sambridge presentó los resultados, en un evento de geografía, algunos asistentes comenzaron a reir pensando que se trataba de una broma.

Pero si piensan que la Ley de Benford puede no ser más que una curiosidad de la matemática, están muy equivocados, ya que el trabajo realizado por Sambridge les permitió nada más y nada menos que predecir un terremoto. El equipo estaba analizando los datos sísmicos de la región y si bien en general coincidían, eran distintos a los analizados en otras zonas. Comenzaron a ver los datos con más profundidad y descubrieron que se estaba produciendo en ese mismo momento un terremoto que, si lo incorporaban a los datos, resolvía todas las discrepancias. En palabas de Theodore Hill, matemático norteamericano que colaboró en la investigación:

Es la primera vez que se descubre un fenómeno físico utilizando la Ley de Benford.

Fenómenos naturales como los terremotos son prácticamente imposibles de predecir. ¿Quién se hubiera imaginado que podríamos estar ante uno de los primeros métodos de predicción con la curiosa ley matemática que simplemente establece que el número uno es el más popular?

Vía: NewScientist

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