Tener un teléfono o un ordenador con conectividad 3G hoy en día es prácticamente lo mismo que decir acceso a internet en todas partes ¿En todas partes? Bueno, en todas partes no, pero desde hoy cada vez menos. Una compañía de telefonía nepalí llamada Ncell ha conseguido llevar una conexión al lugar más recóndito y más alto del planeta Tierra, la cumbre del Monte Everest. Para celebrarlo han hecho una videollamada en el campamento base desde el que los escaladores comienzan la ruta para coronar la montaña, a 5300 metros de altitud.

La idea detrás de todo esto es la de servir de ayuda a los miles de alpinistas y montañeros que visitan el Everest todos los años, hasta ahora se venían utilizando tecnologías vía satélite, y de hecho hace un par de años ya comentamos que había algo de cobertura móvil convencional pero eran métodos mucho más ineficientes y mucho más caros. Tener 3G en la ladera de la montaña facilitará muchísimo la comunicación con los distintos montañeros, ayudará a geolocalizar a alguien en caso de pérdida o accidente y a comunicarse con el resto del mundo en caso de que surja alguna emergencia. También choca un poco con el resto del país, Nepal, donde sólo una tercera parte de la población de sus 28 millones habitantes tienen acceso al servicio.

Es cierto que una tecnología así en la cumbre de la montaña más alta del mundo seguro que ayuda a muchas personas y evita que se pierdan más vidas, pero no puedo dejar de percibir un ligero sabor amargo al final de la noticia. Hemos llegado a un punto en el que yo podría estar escribiendo esto desde la mismísima cumbre (entiéndase la ironía) y ninguno os daríais cuenta, ya podemos tuitear, enviar emails, subir fotos... todo, desde el punto a mayor altitud de toda la tierra ¿Es increíble o lamentable? ¿Es un realmente un avance o es innecesario? Amo la tecnología, me gusta cómo ayuda y cómo nos hace el día a día mucho más fácil, pero también, de vez en cuando, me gusta coger una mochila, irme solo y perderme, me gusta la sensación de mirar el teléfono móvil y no ver una sola línea de cobertura, ni de 3G, ni de nada de nada, la idea de que eso ya no sea posible en un paraíso natural como el Everest y en una zona tan aislada como Nepal todavía no sé si acaba de gustarme.

Encontrar el equilibrio entre tecnología y respeto a la naturaleza y al planeta Tierra es algo complicado. Por un lado la cumbre del Everest ha estado millones de años absolutamente desierta hasta que hace poco más de 50 años, desde ese momento primero llegaron los escaladores, luego la famosa basura que se acumula en la ladera de la montaña y ahora una conexión a Internet, vuelvo a decir lo mismo ¿De verdad es un avance? ¿De verdad que es a esto a lo que llamamos progreso? ¿Qué opináis vosotros?

Foto: Blogys