Es increíble como a veces fluyen los pensamientos y se encuentran con los de otra persona. Tenía varios días pensando sobre el renacer que tiene el cine venezolano en cuanto a taquilla y calidad. Últimamente han sido estrenadas muy buenas películas y la aceptación del público ha sido realmente abrumadora. Salas de cine con películas hechas en Venezuela, que normalmente estaban vacías en los últimos 20 años, ahora se llenan y agotan sus entradas. Producciones que normalmente duraban dos semanas en cartelera, ahora duran más de dos meses. Y la percepción (siempre errónea) que todo el cine venezolano trata sobre crímenes, drogas y sexo, ha comenzado a cambiar.

Me preguntaba porque estaba ocurriendo todo esto, ¿cuál era la razón del cambio repentino?. Primero pensé que estaba relacionado con el aspecto político, una reacción al cansancio de la confrontación, una manera de evadirnos en nuestra propia realidad, mientras la política no fuera el tema principal del film en cuestión. Luego deseche la idea, y aunque puede ser un factor, no es el determinante, llevamos inmersos en este caos político más de una década, para que sea la razón del renacimiento del cine venezolano así repentinamente. En el proceso de reflexión me puse a pensar que cosas nuevas habían ocurrido en el país o que nuevos elementos tienen disponibles los directores y productores que en los años 90s no existían. Algo tenía que haber cambiado o aparecido para que estemos viviendo este renacer. Por supuesto la calidad de las películas influye mucho, pero la lista de buenas películas venezolanas, castigadas por la taquilla, podría llenar biblias en infinitos hoteles del mundo.

Al final se me ocurrió pensar que el cambio estaba ocurriendo por culpa de las Redes Sociales. Es el elemento novedoso, el gran acelerador, el magnificador del mensaje. Y justo en el momento que me decía a mi mismo: "no es para tanto", me topo con el post El cine venezolano y las redes sociales, una relación exitosa que escribió Carlos Caridad Montero en su reconocido Blogacine. En la primera parte de una interesante reflexión, Carlos dice en su articulo lo siguiente:

La tendencia informativa negativa [sobre el cine venezolano] comenzó a revertirse a mediados de década con el advenimiento de la llamada Web 2.0, que permitió el surgimiento de nuevas formas de comunicación y propició la erosión de los grande medios de difusión masiva como formadores de opinión. No obstante, de alguna manera la Web 2.0, si bien afectó el poder los medios tradicionales, por otro lado permitió el surgimiento de nuevos forjadores de tendencias de opinión pública. Más pequeños o modestos, pero intermediarios entre el público y su cine al fin. Verbigracia, los blogs sobre cine.

Lo que ocurre es que se está formando un nuevo proceso en la comunicación y en la forma como las personas aceptan recomendaciones de otros. Antes descubrir una película nueva, el peso era muy grande en los medios de comunicación tradicional. Lo que ellos recomendaban o publicitaban tenía un gran chance de convertirse en un éxito, si hablamos con respecto a la taquilla del cine. Aunque siempre ha existido la recomendación boca a boca, esta se ve potenciada casi al infinito por las redes sociales. Ahora la información se encuentra descentralizada, y los prejuicios también. Y como no todos pensamos igual, comienza a ocurrir que si un país tiene 4 periódicos muy importantes, y los 4 declaran al viento que el cine venezolano es malo, ahora ellos tienen que entrar a competir con un ejercito de aficionados al cine en Twitter, que probablemente no piensen lo mismo, o sean tan jóvenes que recién están descubriendo el cine y no tienen ese cliché en sus ojos ni cabeza.

Comienza a ocurrir un proceso novedoso, alguien en Twitter recomienda la película, viene el director y le responde, y se crea un lazo. La obra de arte está viva, el creador puede establecer comunicación con el espectador y potenciar su recomendación, sea con trucos de marketing, o con un sincero mensaje. Y en el caso que los creadores de una película o sus actores, no estén en Twitter o Facebook, ocurre que la misma gente va respondiendo. Se crea una conversación entre quienes la vieron, un pequeño debate. Ya no son 4 periódicos importantes. Cada uno de nosotros se convierte en un medio y todos tenemos el poder de ampliar nuestra base de personas afectadas por una recomendación. Tradicionalmente una buena película podíamos recomendarla a un máximo de 10 personas en promedio. Con las redes sociales este número aumenta considerablemente y se torna viral. Twitter ayuda así a romper el prejuicio de la cultura dominante, y los usuarios de la red social se convierten en un ejercito de hormigas que ayudan a que una película sea más vista.

Cada día con más frecuencia veremos como películas, y otras obras de arte o entretenimiento, que son desechadas por los grandes medios, van a tener un crecimiento y vida propia dentro de las redes sociales. Se va a romper el cerco dominante y más directores de cine, más bandas de rock y más artistas serán reconocidos por sus pares y público en Twitter, YouTube y Facebook, logrando el éxito que antes estaba vedado por el "silencio oficial".

Puede ser muy interesante ver lo que hace Marcel Rasquin y su equipo en Twitter con la cuenta @hermanofilm para promocionar su película. Quienes, con mucha pasión, han usado su cuenta de Twitter para captar seguidores, informar sobre el estreno, debatir con la gente, estimular la taquilla. Todo con mucho amor por el cine y mucha paciencia. El resultado es digno de reconocer y estudiar.

Tanto que hablamos y vivimos el Twitter, y resulta que está ocurriendo todo un cambio cultural y de paradigma. Se viene hablando de la influencia de las redes sociales desde hace un par de años, y ocurre que la conversación (y quienes la desarrollan) están causando cambios fundamentales en el proceso como se descubren las cosas y se recomiendan a otros, para luego ser usadas o vistas por otros, y vueltas a recomendar. Hay un cambio en el sistema de prejuicios dominantes, y en las ideas preestablecidas, lo cual puede ayudar a que el cine nacional, siempre atacado, pueda crecer, o que una marca desconocida pueda brillar. Cada uno de nosotros (en nuestra conversación) tenemos más poder que los 4 periódicos dominantes de un país, y no lo sabemos. Es hora de despertarnos un poquito y...

Sembrar un árbol, abrir una cuenta de Twitter, recomendar una película, tener un hijo.

Actualización: Carlos ha escrito en Blogacine la segunda parte de su post sobre el cine venezolano y las redes sociales. Vale la pena leerlo.