Ayer por la tarde paseaba por una librería de mi ciudad, buscando algún título al azar para entretenerme esta semana. Más allá del área destinada a la narrativa, tengo la costumbre de darme una vuelta por los textos de sociología o filosofía para cazar algunas ofertas --- una vez encontré un ejemplar de La esperanza de Pandora de Bruno Latour en menos de tres dólares. Me sorprendió que la librería tuviera un estante dedicado a literatura sobre Internet, nuevos medios, blogs, y demás. Sin pensarlo, me sumergí para ver qué había entre la selección.

Menuda decepción que me llevé. En la contratapa de varios libros me topé con leyendas como "los estudios de [inserte autor], realizados en 1991...": o títulos como "Hipertexto 3.0", sin tener menor idea de qué hablaban. La mayoría de los ejemplares era caducos o sobresimplificados. No es la primera vez que me ocurre. Hace un par de años realicé mi tesis de licenciatura sobre videojuegos, por lo que necesitaba mucha información actual para sustentar la investigación. En México fue un dolor de cabeza encontrar literatura sobre tecnología que funcionara para mis necesidades. Para surtir mi biblioteca personal, tuve que recurrir a saturar mi carrito de compras de Amazon.

Hay una razón clara por la que la academia aún demanda libros impresos como bibliografía: el control en la edición. Por lo general, no estoy en contra, ya que garantiza rigor y fiabilidad en la investigación. Sin embargo, para aquellos que se dedican (o planeamos hacerlo) al estudio de fenómenos tecnológicos actuales, representa un problema difícil. Una editorial tarda cerca de uno o dos años en publicar un manuscrito, una eternidad en parámetros de desarrollo tecnológico. Si bien este tipo de textos aún guardan cierta vigencia, la traducción al español (¡si llegan a traducirse, por supuesto!) resulta en un hándicap considerable.

Ojo, no todos los libros sobre tecnología resultan del todo obsoletos. Sin embargo, casi siempre hay que examinar en editoriales en Estados Unidos y Europa para mantenerse vigente. En nuestro idioma resulta complicadísimo encontrarse en las librerías con algo de utilidad. La solución aparente está la publicación digital. Es barata, es rápida, y permite la propagación fácil de los textos. Por esta razón, muchos journals académicos han optado por este modelo. Basta con darse una vuelta, por ejemplo, en esta vasta colección de investigaciones sobre microblogging para constatarlo.

Hay un área de oportunidad enorme para las editoriales académicas. De entrada, se abaratarían abismalmente los costos. Para costear el tiraje, el precio suele ser muy elevado, lo que provoca un círculo vicioso: como es muy caro, no lo compro; como no se vende, se hace más costoso. Sin embargo, para garantizar el rigor en la edición, es importante el surgimiento (o el involucramiento) de sellos editoriales académicos en la web. Además, permitiría que la periferia --- en esta caso, América Latina --- lograra publicar más, surgiendo como un contrapeso interesante en la geopolítica del conocimiento. Y es que si alguien puede salir beneficiado de la migración del papel al e-book, son los títulos especializados en español.