En innumerables ocasiones los usuarios de Internet españoles han dejado meridianamente claro lo hartos que están de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), pero no solamente ellos han manifestado su malestar y para muestra un nuevo botón: 1.200 tiendas de informática acaban de denunciar ante la Comisión Europea a la SGAE, y a otras seis organizaciones hermanas, por monopolio.

Concretamente argumentan que tanto la SGAE como el resto de las entidades similares denunciadas están operando en régimen de monopolio al imponer sus tarifas de forma completamente arbitraria. Además la denuncia también va dirigida al Reino de España justamente por permitir lo comentado anteriormente al aprobar la normativa que hoy en día regula la propiedad intelectual y el canon digital. ¿Y qué esperan conseguir los dueños de todas estas tiendas? Pues según se puede leer en determinada parte del documento esto:

Los denunciantes esperan que una vez se haya instatado por la Comisión la existencia de las correspondientes infracciones (...) se adopte la correspondiente decisión (...) en la que se ordene al Reino de España y a las entidades de gestión denunciadas que pongan fin a las infracciones constatadas

Ahora bien, que nadie tire las campanas al vuelo. Aunque la denuncia ya está puesta, en este punto comienza un larguísimo proceso - que probablemente se extenderá durante años - y tras el mismo si la comisión le da la razón a los denunciantes los denunciados podrían seguir peleando por vía judicial.

Sea como sea, estamos ante buenas noticias. Ya no son solamente los usuarios de la red los que se quejan de “las SGAEs” sino que cada vez más se suben al tren, y cuantos más seamos más opciones habrá de que desaparezcan (o por lo menos de bajarlos de su estúpida posición de poder casi divino). Ahora solamente nos queda dejar pasar el tiempo para ir viendo como evoluciona esta nueva denuncia (que se suma a otras y a las millonarias multas que la propia Comisión Nacional de la Competencia le ha endosado en varias ocasiones a la SGAE por prácticas monopolísticas).

Imagen: Manu Contreras