Entre el boom pasado de los vampiros que brillan cuando les pega el Sol, el fugaz paso de los licántropos por la pantalla grande, y la eclosión de los filmes de zombis, otro pequeño género asoma tímidamente su cabeza: los superhéroes fracasados. Heredero de las comedias románticas con patéticos --pero adorables-- protagonistas y harta música indie (Juno, Nick & Norah's Infinite Playlist), este nuevo subgénero parece dar sus primeros pasos.

¿Dónde nace este subgénero? Por un lado --obviamente-- están las cintas de superhéroes. Si algo distinguió a la cinematografía de Hollywood durante la primera década de 2000 fue haber parido a un sinnúmero de cintas con mallas ajustadas y capas para volar. El furor se desató con el éxito arrasador de X-Men (2000), y continuó su escalada con filmes como la primera entrega de Spiderman (2002), X-Men 2 (2003), Spiderman 2 (2004) y Batman Begins (2005), hasta alcanzar la cumbre con The Dark Knight de Christopher Nolan (2008) y las dos partes de Iron Man (2008, 2010). Claro que en el camino hubo muchos tropiezos, como la incomprendida Hulk de Ang Lee (2003), Daredevil (2003), Elektra (2005) las dos entregas de Fantastic Four (2005, 2007), Ghost Rider (2007); y tocó fondo con la decepcionante Superman Returns (2006) y la Gatúbela de Hally Berry (2004).

Pero entre todas estas historias, una se distinguió del resto por el tratamiento psicológico de sus personajes: la adaptación de Watchmen (2009). Amada y odiada por igual, esta cinta reflejó una tendencia marcada durante toda la década gobernada por los filmes de cómics: los superhéroes son humanos. Si una cinta mostró este panorama sombrío en todo su esplendor, fue Watchmen -- más por mérito de la excelente novela de Alan Moore que de la dirección de Zack Snyder. La semilla estaba sembrada.

Y del otro lado, como dije al principio, viene esta nueva ola de películas para adolescentes de finales de esta década. Con Juno (2007) como estandarte, llegó una armada de cintas hormonales de humor ácido y música de garage: Accepted (2006), Superbad (2007), Nick & Norah's Infinite Playlist (2008), Charlie Bartlett (2008), Smart People (2008), Whip It (2009) --- y este año, Scott Pilgrim vs The World (2010). Entre todos estos filmes, a alguien se le ocurrió la brillante idea de mezclar este deseo de reconocimiento e identidad adolescente con un par de antifaces y ganas de pelear contra el crimen: Kick Ass (2010) With no power, comes no responsibility., es el nuevo lema.

Hace unos días se reveló un fragmento de Super (Gunn, 2010), la nueva entrega que explota la idea de los defensores de la justicia salidos de las preparatorias del mundo. Nuevamente con Ellen Page a la cabeza, llegan los superhéroes sin superpoderes, políticamente incorrectos. Demos la bienvenida al nuevo subgénero, recostémonos en las butacas del cine, y disfrutemos con la figura patética del vigilante de carne, hueso y música indie. Con ustedes, una pizca de lo que viene: