La medicina es una ciencia que se vale de interpretar signos y síntomas, la tecnología le ha dado infinidad de gadgets para ayudarse en esto, tomógrafos, ultrasonido, medidores de todo tipo de signo vital, y muchísimas máquinas que hacen PING. ¿Pero, y si pudieran usar gadgets como el iPhone como instrumentos médicos? Eso está comenzando a pasar con la aplicación iStethoscope (en la App Store), que se ha descargado ya 3 millones de veces la versión de pago, y la versión gratuita lanzada la semana pasada suma 500 descargas diarias.

La aplicación es bien sencilla, usa el micrófono del iPhone (o el de los auriculares con un iPod Touch) para escuchar corazones y genera un gráfico y un archivos de audio (que podemos enviar por email). Fue creada más como algo recreativo que para ser usada en medicina, pero aún así muchísimos médicos la están incorporando. Aunque no se trata de ningún juego, para usarla hay que primero activarla desde la configuración del dispositivo, luego de leer una advertencia de no usarlo cerca de desfibriladores o en personas con marcapasos, y liberando a los desarrolladores de responsabilidad ante un mal uso de la aplicación (como decimos siempre, la tecnología en sí no es buena ni es mala, el tema es cómo se la usa).

Esta app fue creada por Peter Bentley, un investigador del University College London, que opina que los smartphones son "capaces de salvar vidas, ahorrar dinero y mejorar la asistencia sanitaria en gran medida, y además ya cargamos con estas computadoras poderosas en nuestros bolsillos!". Hay varias aplicaciones relacionadas a la profesión médica en la App Store, para 2012 se espera que el 80% de los médicos porten su propio smartphone, y algunas universidades ya los listan entre los requerimientos para sus estudiantes, el próximo paso es dotarlos de herramientas confiables.

Pero esto no es tan simple, ya que según cuenta Bentley a The Guardian, se podrían hacer todavía más aplicaciones útiles, pero los desarrolladores se encuentran impedidos a causa de reglamentaciones anticuadas.

Podría crear un ecógrafo móvil y una aplicación para medir el oxígeno en sangre, pero las reglamentaciones me detienen. No se nos permite convertir el iPhone mismo en un dispositivo médico, y lo que eso signifique concretamente es un área gris de momento en materia de reglamentación. Esa es la única razón por la que no vemos una avalancha de apps como estas todavía.

En diciembre varios países de la Unión Europea se reunirán para rever justamente esto (entre otras cosas, claro), ante la avanzada de la tecnología móvil, las regulaciones que indican qué pueden y qué no pueden usar los profesionales de la salud merecen una actualización pronto.

Estos usos de los smartphones me parecen importantísimos, sobre todo pensando en las utilidades que podrían tener esta y otras aplicaciones que se puedan desarrollar para los médicos que trabajan en circunstancias precarias, ya sea en alguna emergencia, o en zonas del mundo donde las enfermedades y los desastres son mayores que las infraestructuras y los presupuestos de los hospitales.

Imagen: Mi corazón escuchado con mi iPod

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