El gobierno de Estados Unidos ha abierto el Cyber Command, un nuevo centro de ciberdefensa (?) en Maryland. ¿Qué se hace en esta flamante instalación? Aquí es donde los hackers militares protegen a las redes de comunicaciones del país en contra de otros piratas informáticos. A raíz del proyecto de ley sobre ciberseguridad, un nuevo concepto ronda por los pasillos de la Casa Blanca: ciberguerra.

La ciberguerra es uno de los trending topics para los departamentos de defensa de diferentes países en 2010. Cerca de 20 naciones han creado instalaciones militares de ciberdefensa contra cualquier ataque extranjero. ¿Tuberías de gas que estallan, apagones en redes de energía eléctrica? Todo suena a argumento de película de Bruce Willis, pero el temor de un atentado de esta naturaleza a través del Internet es real entre los expertos.

Mientras que en Estados Unidos se preparan con un arsenal (muy a su estilo), en Europa han preferido crear tratados que regulen la creación de armas informáticas, un poco al estilo de los acuerdos de no proliferación de armas nucleares. A través de estos pactos, las naciones establecen reglas en el derecho internacional como respuesta a algún ciberataque, y autorizan sanciones a las naciones que los realicen.

"Una ciberguerra podría ser peor que un tsunami --- una catástrofe", advierte Hamadoun Touré, un oficial de Naciones Unidas que presiona acerca de un tratado global en la materia. El diplomático citó ciertos ataques originados en Rusia sobre los sistemas computacionales de Estonia en 2007. Aunque no se puede culpar a los rusos del ataque, parece que en Moscú alientan a grupos locales de hackers a experimentar con tácticas en línea.

Es cierto que el término ciberguerra sigue siendo exagerado. Hasta ahora, ninguna nación ha puesto en riesgo ningún sistema de abastecimiento, comunicaciones, financiero o armamentístico a través de un ataque en la red. La razón principal porque este tipo de sabotajes aún no se dan es que muchos de estos sistemas no están conectados a Internet. Puro sentido común.

Sin embargo, ya que la naturaleza de las ciberarmas es difícil de predecir, la ONU está empujando para que se cree un nuevo esquema de reglas al respecto. Quizá entre las grandes potencias sólo se dé una Guerra Fría (nadie sería lo suficientemente tonto como para atacarse directamente), pero nada los frena de barrer con los sistemas obsoletos de algunos países en desarrollo, o como un marco para proteger a las empresas transnacionales que acumulan información sensible (¡hola Google!). Como sea, ya comienzan a surgir las trincheras. ¿Será que la próxima guerra mundial se libre en los servidores?