Mi esposa es fanática del gran detective Sherlock Holmes, cuando fuimos a Londres una de las paradas obligadas fue el hogar del personaje en Baker Street Nº 221b, allí conocí algo que me encanto. La casa 221b no existía en el mundo real (aunque estábamos parados frente a ella), la dirección era falsa. Por supuesto, Sherlock Holmes no es un personaje real, es parte de la ficción policíaca y uno de los detectives más importantes de la literatura de todos los tiempos. Al no ser real, la dirección de su casa no tiene por qué existir en nuestro mundo. Una de esas cosas que le perdonamos a los escritores de ficción. Pero la humanidad no le perdonó a Sir Arthur Conan Doyle el usar una dirección falsa, había que solucionarlo. Así la casa 221b fue sacada del universo de la ficción y trasplantada al nuestro, dándole toda la vida del mundo.

A mi siempre me gustó Sherlock Holmes. ¿A quién no? Pero hasta que no visité su inexistente hogar, mi pasión por el personaje fue muy infantil. Una admiración básica de un compañero invisible, que nos ayudaba de niños a resolver los misterios de la cuadra: la vieja bruja de la casa 7 y su soledad infinita, los robos sigilosos al borracho de la casa 18 que se quedaba dormido en la esquina, el perro perdido de Danielita, la niña de la casa 9. En fin, junto con una pandilla de 4 amigos convertíamos a todos nuestros vecinos en habitantes de Londres y nos imaginábamos las cosas más terribles. Bueno, las que nuestras inocentes mentes infantiles nos permitían. Uno de nuestros amigos inseparables era Sherlock Holmes, a veces invisible y otras caracterizado por alguno de nosotros.

Muchos años después al visitar Londres y escuchar las palabras apasionadas de Martha, comprendí que no existe personaje más inteligente (en cualquiera de nuestros universos) que este maniático detective. No importa si es real o alguien lo invento, Sherlock Holmes es la cúspide de la inteligencia y la deducción. Es el mejor personaje imperfecto de todos los tiempos. Lo vemos recreado en Dr. House o en la mirada paranoica de nuestros políticos (cuando quieren dárselas de sabios). Y estamos marcados para vivir con él durante más de mil años. Queremos que sea real y volvemos real su falso hogar. Queremos que sea real y "exigimos" a la BBC 1 que nos haga una serie en la cual Sherlock use mensajes de texto para deslumbrarnos. No es la BBC la que ha decidió recrear al mítico detective, somos nosotros mismos quienes hemos exigido volver de carne y hueso al personaje más inteligente que alguna vez encarnamos, o leímos, o jugamos.

La noticia es que no pueden perderse la serie de televisión del Sherlock que envía mensajes de texto y del Watson que tiene un blog. No hay que decir nada más. Dirígete a tu proveedor ordinario de televisión, y encuentra esta maravillosa serie. Disfruta de la aventura y resuelve el misterio, desde la penumbra de tu hogar.

Suscríbete gratis a Hipertextual

Estamos más ocupados que nunca y hay demasiada información, lo sabemos. Déjanos ayudarte. Enviaremos todas las mañanas un correo electrócnio con las historias y artículos que realmente importan de la tecnología, ciencia y cultura digital.