Una noche de julio de 1947, Mark Brazel, un granjero de Nuevo México, descubrió unos restos dispersos por sus tierra. Extrañado por el incidente, se lo comunicó al sheriff del condado. Fue un 8 de julio, cuando los diarios dieron la nota. "Las Fuerzas Aéreas capturan a un platillo volador en un rancho en la región de Roswell", rezaban los titulares. Sin embargo, al día siguiente, los periódicos dieron la respuesta de los militares, quienes determinaron que los restos recuperados eran de un globo meteorológico, acallando la mayoría de las sospechas.

Sin embargo, la parafernalia OVNI respecto al caso Roswell se desató tres décadas después, cuando en 1978 los investigadores Stanton T. Friedman y William L. Moore publicaron una serie de entrevistas que habían realizado por separado. También contribuyeron a la ebullición del fenómeno las declaraciones del astronauta Edgar Mitchel, tripulante del Apolo 14, quien afirmó que Roswell fue un verdadero incidente relacionado con extraterrestres. "Yo he visto los expedientes secretos OVNI", mencionó Mitchel, quien considera que existe una organización paralela e independiente al gobierno y al Pentágono que experimenta con tecnología extraterreste (¡saludos, Hombres de Negro!).

Los rumores acerca del caso Roswell indican que el gobierno estadounidense habría extraído cuerpos de extraterrestres después del choque, e incluso, que está en posesión de los restos de un platillo volador y otras tecnologías alienígenas. Años después, el gobierno estadounidense ha reveló que los fragmentos del choque son en realidad restos del Proyecto Mogul, una serie de globos situados a grandes alturas, cuyo objetivo principal era recabar información sobre las pruebas atómicas de la Unión Soviética. Estos globos detectaban las ondas sonoras producidas en la atmósfera debido a las explosiones. La naturaleza de los globos, hechos en su época con un poliuretano experimental, no se reveló en su momento para no poner en evidencia a esta operación de espionaje.

Pero, ¿y los cuerpos hallados? En esta parte se manejan dos hipótesis principales. La primera es que se trataban de muñecos de prueba antropomórficos dentro de los globos. La otra apunta a que el gobierno de Estados Unidos habría utilizado a prisioneros de guerra japoneses (recordemos que la Segunda Guerra Mundial había terminado un par de años antes) para realizar la pruebas. Debido al tamaño de las cestas en los globos, habrían elegido a los más pequeños, y sus restos calcinados se hicieron pasar por cadáveres de extraterrestes.

Como sea, el caso Roswell se instauró dentro del inconsciente colectivo, convirtiéndose --- junto con el Área 51 --- en una de las referencias más grandes de los apasionados del fenómeno OVNI. A 43 años de distancia, ni el gobierno de Estados Unidos han logrado dar una respuesta contundente a lo que aconteció esa noche en un rancho de Nuevo México.

Conspiracionistas, científicos, o simples curiosos han tratado de hallarle una explicación al incidente, sin éxito alguno. Pero si de algo estamos seguros es que los extraterrestres están aquí, entre nosotros, como parte de nuestra cultura popular, de nuestro folclor citadino, de nuestras leyendas urbanas. Y quien sabe, si en realidad una nave se estrelló aquí, ojalá nos sirva para ganar la guerra alienígena un 4 de julio en el futuro.