Señoras y señores, el Telescopio Espacial Hubble sigue completamente desatado. El otro día contaba como gracias a él, junto al Very Large Telescope, un grupo de científicos habían conseguido descubrir la estrella más masiva jamás encontrada, y hoy me entero de que en los últimos días ha captado directamente una de las pocas estrellas hiperveloces que pululan por nuestra galaxia.

Esta estrella, conocida como HE 0437-5439 englobada en el grupo de las supergigantes azules, que ha "capturado" ahora este grupo de científicos gracias al Hubble, es muy especial por varias razones. La primera debido a que como decía arriba se trata de uno de los pocos cuerpos celestes hiperveloces que pueblan la Vía Láctea -concretamente está viajando a una velocidad de más de dos millones y medio de kilómetros por hora, o dicho de otra manera, tres veces más rápido que la velocidad orbital del Sol- y la segunda por que ha sido la primera estrella de este tipo que se ha podido observar directamente.

Desde hace tiempo se pensaba que estos cuerpos celestes extremadamente rápidos tenían que provenir del centro de la Vía Láctea, lo que gracias a la HE 0437-5439 se ha podido confirmar. Según los cálculos del Hubble la estrella comenzó su viaje por nuestra galaxia hace 100 millones de años desde el mismísimo corazón de la misma en el que hay un enorme agujero negro (como en muchas otras galaxias del Universo) y ahora se dirige hacia el espacio profundo. Y dicho todo esto me falta por explicar lo mejor de todo: ¿cómo narices es que la HE 0437-5439 se desplaza tan extremadamente rápido?

La pregunta tiene toda la lógica del mundo ya que cualquiera que sepa un poquito de astronomía sabe que tanta velocidad es innecesaria, casi casi hasta absurda. La teoría más plausible, formulada en base a lo observado, para explicar tanto la formación de la estrella como su velocidad es que HE 0437-5439 era parte de un conjunto de tres estrellas más pequeñas, dos orbitando muy cerca una de la otra y la tercera algo más alejada situada más cerca del agujero negro de la Vía Láctea. En algún momento el agujero negro absorbió a esta tercera estrella y le dio un tremendo empujón a las otras dos, las cuales finalmente se fusionaron y dieron lugar a la supergigante azul hiperveloz que nos ocupa.

Todavía hay muchas incógnitas en torno a este tipo de cuerpo celeste, pero gracias a este último hallazgo las cosas están un poquito más claras y nos permitirá, en boca de Oleg Gnedin, jefe del proyecto que ha captado HE 0437-5439, “[...]aprender mucho sobre la naturaleza de la masa del Universo que no podemos ver y eso nos ayudará a comprender cómo se formaron las galaxias”.

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